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Edulcorantes artificiales podrían alterar genes en futuras generaciones, según estudio

Un nuevo estudio de China sugiere que los edulcorantes artificiales, comunes en refrescos dietéticos y snacks sin azúcar, no solo afectan a quienes los consumen, sino que también podrían dejar una marca biológica en sus...

Un nuevo estudio de China sugiere que los edulcorantes artificiales, comunes en refrescos dietéticos y snacks sin azúcar, no solo afectan a quienes los consumen, sino que también podrían dejar una marca biológica en sus descendientes.

Investigadores de la Academia China de Ciencias encontraron que ratones alimentados con sacarina, sucralosa o aspartame transmitieron cambios en la expresión génica a sus crías, aunque estas nunca consumieron directamente los edulcorantes.

Edulcorantes vinculados a estrés hepático en ratones bebés

El estudio, publicado en la revista Cell Metabolism, se centró en un proceso llamado epigenética. Así es como factores ambientales como la dieta pueden activar o desactivar genes sin cambiar la secuencia del ADN. Los científicos dieron a ratones macho dosis de edulcorantes artificiales equivalentes a lo que una persona podría obtener al beber dos refrescos dietéticos al día. Luego aparearon esos machos con hembras que nunca habían estado expuestas a los edulcorantes.

Las crías resultantes mostraron cambios significativos en la actividad de genes relacionados con el hígado. Los cachorros tenían niveles más altos de ciertos marcadores de estrés y mostraron una expresión alterada de genes involucrados en el procesamiento de grasas y toxinas. Los efectos fueron más fuertes en la primera generación, pero algunos cambios persistieron también en la segunda generación.

Por qué esto importa para los consumidores cotidianos en China y más allá

Los edulcorantes artificiales se usan ampliamente en China y en todo el mundo como una alternativa baja en calorías al azúcar. Aparecen en miles de productos, desde chicles hasta yogures y refrescos. Muchas personas dependen de ellos para controlar el peso o la diabetes. Los nuevos hallazgos plantean una pregunta que no se había considerado seriamente antes: ¿podrían estos aditivos tener consecuencias que vayan más allá del consumidor individual?

Los investigadores enfatizaron que su trabajo se realizó en ratones, no en humanos. Pero señalaron que la maquinaria epigenética funciona de manera similar en todos los mamíferos. El estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que lo que comemos podría influir no solo en nuestra propia salud, sino también en la salud de nuestros hijos.

Las autoridades sanitarias locales en China no han emitido nuevas directrices basadas en este único estudio. Los investigadores pidieron más trabajo para ver si los mismos efectos ocurren en personas.

Esta investigación no prueba que los edulcorantes artificiales sean peligrosos para los bebés humanos. Sin embargo, abre una puerta que los científicos no habían explorado completamente. La idea de que el hábito de tomar refrescos dietéticos podría dejar una huella molecular en la próxima generación es un recordatorio de que los efectos completos de los aditivos alimentarios modernos pueden tardar décadas en entenderse.

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