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Un fósil de 324 millones de años muestra los primeros pasos anfibios de los insectos

Un fósil recién descubierto de 324 millones de años sugiere que los insectos no conquistaron la tierra en un salto dramático único, sino que pasaron millones de años en una fase semiacuática y anfibia. La especie antigua, llamada...

Un fósil recién descubierto de 324 millones de años sugiere que los insectos no conquistaron la tierra en un salto dramático único, sino que pasaron millones de años en una fase semiacuática y anfibia. La especie antigua, llamada Chosha praecursor, aún conservaba apéndices abdominales en forma de pala, un vestigio de sus ancestros acuáticos. Este hallazgo, publicado en Nature el 26 de agosto, llena un vacío crítico en la comprensión de cómo los insectos se convirtieron en el grupo animal más rico en especies de la Tierra.

Un puente fósil entre el agua y la tierra

El fósil fue identificado por un equipo internacional liderado por el Prof. Chenyang Cai del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing de la Academia China de Ciencias (NIGPAS) y Erik Tihelka, estudiante de doctorado en formación conjunta en la Universidad de Cambridge. Los investigadores también reexaminaron misteriosos fósiles de insectos troncales del Devónico Temprano en depósitos de chert de Gran Bretaña y de la biota de Mazon Creek del Carbonífero Tardío en los Estados Unidos. Juntos, estos especímenes proporcionan evidencia directa de que la transición de la vida acuática a la terrestre fue gradual, no abrupta.

Cerrando un vacío de 80 millones de años

Los estudios de reloj molecular han sugerido durante mucho tiempo que los hexápodos se separaron de sus parientes crustáceos marinos y comenzaron a adaptarse a la tierra ya en el intervalo Cámbrico-Ordovícico. Sin embargo, el registro fósil ha sido incompleto. Los fósiles corporales de hexápodos indiscutibles aparecen por primera vez en el chert de Rhynie del Devónico Temprano, hace unos 405 millones de años, pero los fósiles de insectos claramente reconocibles no se vuelven abundantes hasta el Carbonífero Tardío. Esto deja un vacío de aproximadamente 80 millones de años en el registro fósil, con pasos intermedios extremadamente raros.

Chosha praecursor, que data del período Misisípico Tardío, ayuda a cerrar ese vacío. Sus apéndices abdominales en forma de pala son una señal clara de que los primeros insectos retuvieron y modificaron características de sus ancestros acuáticos, en lugar de descartarlas de la noche a la mañana. Esto desafía ideas arraigadas sobre cómo se desarrolló el plan corporal de los insectos y cómo los ancestros pancrustáceos hicieron la transición a la tierra.

Los investigadores trabajaron con colegas de los Estados Unidos, España y otros países. El estudio fue publicado en Nature el 26 de agosto de 2026.

Por qué esto importa para entender la vida en la tierra

El surgimiento de ecosistemas complejos en la tierra fue un punto de inflexión importante en la historia de la vida. A medida que los organismos se expandieron más allá de los océanos, los ambientes terrestres se convirtieron en el hogar de comunidades cada vez más diversas. Los insectos eventualmente se volvieron centrales para estos ecosistemas, pero partes importantes de su transición temprana del agua a la tierra han permanecido poco claras. Este fósil proporciona la primera evidencia directa de que el cambio fue un proceso anfibio largo, no un evento repentino.

El descubrimiento de Chosha praecursor ofrece un vínculo tangible en la cadena evolutiva, mostrando cómo los primeros insectos se adaptaron gradualmente a la vida terrestre. También destaca la importancia de los fósiles para probar las predicciones del reloj molecular. Los hallazgos no solo cierran un vacío en el registro fósil, sino que también remodelan nuestra comprensión de cómo uno de los grupos animales más exitosos del planeta llegó a dominar la tierra.

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