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Gen de musgo del desierto insertado en algodón de Xinjiang para combatir hongos

Un equipo de científicos chinos ha tomado un gen de un musgo del desierto que puede sobrevivir a sequías extremas y calor y lo ha insertado en plantas de algodón cultivadas en Xinjiang. El resultado es un algodón que combate una...

Un equipo de científicos chinos ha tomado un gen de un musgo del desierto que puede sobrevivir a sequías extremas y calor y lo ha insertado en plantas de algodón cultivadas en Xinjiang. El resultado es un algodón que combate una infección fúngica común y produce más fibra.

Los investigadores publicaron sus hallazgos en una revista revisada por pares después de que ensayos de campo mostraran que el algodón modificado resistía la marchitez por verticillium, un hongo del suelo que puede devastar cultivos. Las plantas infectadas suelen marchitarse, amarillear y morir. El nuevo algodón se mantuvo sano.

Un gen de una planta que prospera donde casi nada más puede

El gen provino de Syntrichia caninervis, un musgo del desierto que se encuentra en entornos hostiles como el desierto de Gobi y la Antártida. Este musgo puede perder casi toda su agua y luego recuperarse cuando vuelve la humedad. El gen que usó el equipo ayuda al musgo a tolerar el estrés.

Los científicos insertaron ese gen en una variedad comercial de algodón ampliamente plantada en Xinjiang, la principal región productora de algodón de China. Luego cultivaron las plantas modificadas en campos y en invernaderos junto a algodón normal. Ambos estuvieron expuestos al hongo.

Mayor rendimiento y resistencia más fuerte en ensayos de campo

En el campo, el algodón genéticamente modificado mostró una reducción del índice de enfermedad de más del 30 por ciento en comparación con las plantas no modificadas. El rendimiento por planta también aumentó. Los científicos midieron niveles más altos de enzimas antioxidantes en el algodón modificado, lo que ayudó a neutralizar el daño causado por la infección.

El equipo incluyó a investigadores de la Academia China de Ciencias y de la Universidad de Xinjiang. Dijeron que el enfoque podría aplicarse a otros cultivos amenazados por enfermedades fúngicas.

Para los agricultores en Xinjiang, donde el algodón es un motor económico importante, una planta resistente a hongos significa menos dependencia de fungicidas químicos y cosechas más estables. La región produce una gran parte del algodón de China, y la marchitez por verticillium ha sido un problema allí durante mucho tiempo.

El estudio se suma a un creciente cuerpo de trabajo que utiliza genes de plantas extremófilas para mejorar cultivos agrícolas. Los musgos del desierto, que han evolucionado para sobrevivir en algunas de las condiciones más duras del planeta, pueden contener claves para hacer que los cultivos de alimentos y fibra sean más resistentes a medida que el clima cambia.

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