El muro de lodo y escombros que golpeó las aldeas a lo largo de la frontera entre Nepal y el Tíbet el miércoles por la mañana se movió como 'hormigón líquido', según los expertos, y tragó edificios de varios pisos como si fueran juguetes. Al menos 160 personas han muerto, cientos están desaparecidas, y los científicos ahora corren para entender qué desató una oleada tan catastrófica. La suposición inicial fue un terremoto, pero los nuevos datos sugieren una secuencia de eventos mucho más compleja y aterradora.
Una señal sísmica que no fue un terremoto
El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, dijo primero que un terremoto probablemente desencadenó un deslizamiento de tierra que bloqueó un río, que luego estalló y envió agua río abajo. Pero el Servicio Geológico de EE. UU. ha revisado su evaluación desde entonces. Aunque el evento se informó inicialmente como un terremoto de magnitud 4.4, una mirada más cercana a las ondas sísmicas de período largo indica que la energía provino de un deslizamiento de tierra, no de un movimiento tectónico.
El Centro Internacional para el Desarrollo de Montañas Integradas (ICIMOD) con sede en Katmandú no encontró anomalías en el lado chino de la frontera. En cambio, su evaluación preliminar apunta a una avalancha de roca y hielo en Nepal que bloqueó el río Lhende, creando una presa natural que finalmente falló y desató la inundación en cascada. Sarthak Shrestha, analista de teledetección en ICIMOD, dijo a AFP que esta secuencia es la teoría principal.
Por qué el Himalaya es un polvorín
Los científicos dicen que la topografía extrema del Himalaya hace que tales eventos sean más probables, incluso sin un vínculo claro con el cambio climático. El 'Techo del Mundo' es una región de pendientes pronunciadas, roca frágil y glaciares que se derriten rápidamente, una combinación que puede convertir un solo deslizamiento de tierra en un desastre de múltiples etapas. La inundación golpeó el miércoles por la mañana, y un video del lado chino muestra un muro furioso de escombros estrellándose contra un edificio y arrastrando autobuses y automóviles.
Hatim Sharif, hidrólogo de la Universidad de Texas en San Antonio, dijo a AFP que quedó impresionado por la fuerza bruta del evento. Aunque es demasiado pronto para sacar conclusiones firmes sobre el cambio climático, los investigadores señalan tendencias bien documentadas en la región que han aumentado la probabilidad de tales peligros. El desastre ha dejado a las comunidades locales tambaleándose, con cientos aún sin localizar y los esfuerzos de rescate en curso.
Una advertencia oculta en los escombros
La tragedia subraya cuán poca advertencia ofrecen tales eventos. A diferencia de una tormenta, una inundación desencadenada por un deslizamiento de tierra puede golpear casi sin aviso, y no hay forma de escapar de ella. Para Nepal, un país ya familiarizado con desastres sísmicos y relacionados con el clima, este evento es un recordatorio contundente de que las montañas mismas pueden convertirse en el enemigo. Mientras los científicos continúan analizando los datos, el enfoque sigue en entender la mecánica de esta catástrofe particular, no en asignar culpas. La esperanza es que un mejor conocimiento de cómo funcionan estas fallas en cascada pueda algún día salvar vidas en una región donde el suelo mismo nunca es verdaderamente estable.