El mejor amigo del hombre es mucho más antiguo de lo que se creía
Olvídese de las antiguas pirámides o de Stonehenge. El vínculo entre humanos y perros tiene raíces que se remontan a una época en la que gran parte del hemisferio norte estaba cubierta de hielo. Los científicos han secuenciado los genomas de perro más antiguos jamás recuperados, y revelan una verdad asombrosa: los perros ya eran compañeros establecidos en la Europa de la edad de hielo, más de 10.000 años antes de lo que sugerían algunas estimaciones previas.
Relatos genéticos del permafrost
El avance, detallado en dos estudios reportados por Nature News, proviene de material genético extraído de los restos de perros que vivieron junto a cazadores-recolectores en lo que hoy es Alemania y el Reino Unido. Un espécimen, un diente de un yacimiento en Baja Sajonia, Alemania, tiene aproximadamente 14.000 años. El otro, un fragmento de hueso de una cueva en Derbyshire, Reino Unido, data de hace unos 11.000 años. Secuenciar estos genomas fue un triunfo técnico, reconstruyendo planos genéticos a partir de moléculas muy degradadas por el tiempo.
Los datos pintan un panorama claro. Estos antiguos perros europeos eran genéticamente distintos de los lobos de la época, lo que confirma que ya eran una población domesticada y separada. Además, el análisis muestra una profunda división genética entre estos primeros perros europeos y los que luego evolucionaron en Oriente Medio y Asia Oriental. Esto sugiere que el proceso de domesticación del perro no fue un evento único y preciso en un solo lugar, sino un proceso más complejo y prolongado con profundas raíces en la Europa prehistórica.
Reescribiendo la historia de la domesticación
Esto es importante porque remodela fundamentalmente la narrativa de la alianza más antigua de la humanidad. Durante décadas, la teoría dominante apuntaba a un evento de domesticación en Asia Oriental u Oriente Medio hace unos 15.000 años. La nueva evidencia del Reino Unido y Alemania retrocede esa línea de tiempo drásticamente y desplaza capítulos significativos de los inicios de la historia a la Europa de la edad de hielo. Significa que mientras los humanos navegaban por un clima duro y cambiante y cazaban mamuts, los perros ya estaban a su lado, probablemente sirviendo como ayudantes de caza, centinelas y compañeros.
El descubrimiento también proporciona una nueva e inesperada perspectiva sobre la historia humana misma. Los linajes genéticos de estos antiguos perros reflejan los principales movimientos poblacionales de los primeros europeos. Cuando las poblaciones agrícolas del Cercano Oriente migraron a Europa hace miles de años, no solo trajeron nuevos cultivos; trajeron sus propios perros. La nueva investigación muestra que estos perros entrantes reemplazaron en gran medida a las poblaciones caninas más antiguas de la edad de hielo, tal como la genética de los agricultores se mezcló y reemplazó a la de los cazadores-recolectores locales. El ADN de nuestras mascotas es un registro vivo de nuestras propias migraciones y convulsiones pasadas.
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Un vínculo forjado en el hielo
La conclusión es profunda. La conexión entre humanos y perros no es un desarrollo reciente de las sociedades agrícolas, sino una asociación forjada en el crisol de la edad de hielo. Es una relación tan fundamental que sus orígenes se pierden ahora en la profunda congelación de la prehistoria. Esta investigación confirma que la historia de la civilización es, literalmente, una historia contada con perros a nuestros pies: una compañía que ha resistido épocas glaciares y el ascenso de imperios, y que comenzó mucho antes y en circunstancias mucho más frías de lo que jamás supimos.