Las pequeñas lunas interiores de Neptuno podrían ser los escombros sobrantes de un sistema de satélites mucho más grande que fue destruido violentamente. Nuevas observaciones del Telescopio Espacial James Webb de la NASA han revelado minerales similares a la arcilla en estas lunas, que típicamente se forman en agua líquida, pero las lunas mismas no muestran hielo de agua. Esta sorprendente huella química sugiere que el material provino del interior profundo de cuerpos helados más grandes que se hicieron añicos hace mucho tiempo.
Un pasado destrozado a la vista
La historia comienza con la Voyager 2, que en 1989 detectó seis lunas previamente desconocidas alrededor de Neptuno. Cinco de ellas son satélites diminutos que orbitan justo más allá de los anillos principales del planeta. Su pequeño tamaño y su gran distancia han hecho que sea casi imposible estudiarlas desde la Tierra. Pero el JWST cambió eso, dando a los científicos una mirada cercana a tres de estas lunas interiores: Larissa, Galatea y Proteo, junto con los anillos de Neptuno.
Un equipo liderado por investigadores de Caltech utilizó el telescopio para analizar la composición química de estos objetos. Lo que encontraron no se parecía a nada visto antes entre los cuerpos del sistema solar exterior. La presencia de minerales similares a la arcilla, que se forman en presencia de agua líquida, apunta a un origen violento. Los investigadores creen que estas lunas no son originales, sino que se ensamblaron a partir de escombros de un sistema de satélites mucho más grande que fue destruido.
La captura de Tritón y la destrucción de un sistema de lunas
El probable culpable es Tritón, la luna más grande de Neptuno. Se cree que Tritón se formó en otro lugar del sistema solar y luego fue capturado por la gravedad de Neptuno. Esa captura habría sido catastrófica, destrozando cualquier luna que ya existiera alrededor del planeta. Los escombros de ese evento eventualmente se agruparon para formar las pequeñas lunas interiores que vemos hoy.
"Si Neptuno alguna vez tuvo un sistema de lunas que se parecía a lo que vemos en Urano hoy, esperamos que hubiera sido completamente destruido por el proceso de captura de Tritón", dijo Ryleigh Davis, ex estudiante de posgrado de Caltech y autora principal del estudio publicado en Science Advances. "Esta es una nueva evidencia emocionante de que algo catastrófico ocurrió en Neptuno que destruyó por completo sus satélites originales, y estamos viendo las huellas dejadas por ese proceso".
Neptuno se destaca entre los planetas gigantes porque carece de un sistema típico de lunas grandes y ordenadas. Esa disposición inusual ha sugerido durante mucho tiempo una historia diferente. Otro estudio reciente del mismo programa de investigación del JWST, liderado por el investigador postdoctoral de Caltech Matthew Belyakov, ofrece apoyo independiente para esta idea. Esa investigación sugiere que Nereida, otra luna de Neptuno, podría ser la única sobreviviente del sistema de satélites original.
Los hallazgos dan a los científicos una rara visión de una catástrofe planetaria que ocurrió hace miles de millones de años. También muestran cómo telescopios como el JWST pueden revelar la historia oculta de nuestro sistema solar, una pista química a la vez.