Los bosques del Sudeste Asiático están desapareciendo más rápido de lo que los mercados de carbono pueden salvarlos. Un nuevo estudio revela que depender de los pagos por carbono para mantener los árboles en pie no es suficiente, y los ecosistemas más valiosos de la región siguen en riesgo.
El precio de un árbol en pie
Los investigadores analizaron proyectos de conservación forestal en todo el Sudeste Asiático, incluidos Indonesia, Malasia y Camboya. Descubrieron que los ingresos por créditos de carbono a menudo no alcanzan lo que los propietarios de tierras podrían ganar talando bosques para plantar palma aceitera, caucho o madera. En muchos casos, la brecha financiera es tan amplia que incluso precios generosos de carbono no harían competitiva la conservación.
El estudio examinó 40 proyectos y comparó sus ingresos por carbono con los costos de oportunidad de la deforestación. Encontró que solo una pequeña fracción de los proyectos podría alcanzar el punto de equilibrio a los precios actuales de carbono. La mayoría necesitaría precios mucho más altos que los vistos en los mercados voluntarios o de cumplimiento de hoy.
Por qué las comunidades importan más que los créditos
Las comunidades locales juegan un papel crucial en la protección de los bosques, pero el estudio dice que los mercados de carbono rara vez las benefician directamente. Muchos proyectos no logran asegurar una tenencia clara de la tierra ni involucrar a los residentes en la toma de decisiones. Sin el apoyo local, los bosques siguen siendo vulnerables a la tala ilegal y la conversión de tierras.
Los autores argumentan que los mercados de carbono deberían combinarse con una gobernanza más fuerte, aplicación de la ley y derechos comunitarios. Señalan proyectos exitosos donde grupos indígenas gestionan bosques y reciben pagos directos. Estos casos muestran que la conservación funciona mejor cuando las personas tienen un interés en el resultado.
Una herramienta, no una solución
Los mercados de carbono no son inútiles, dice el estudio, pero no son una bala de plata. Pueden financiar monitoreo, patrullajes y medios de vida alternativos, pero no pueden arreglar problemas subyacentes como instituciones débiles o pobreza. Los investigadores piden una combinación de políticas, incluyendo una mejor planificación del uso del suelo e inversión en agricultura sostenible.
En el Sudeste Asiático, donde los bosques desaparecen a algunas de las tasas más rápidas de la Tierra, lo que está en juego es alto. El mensaje del estudio es claro: salvar estos bosques requiere más que comprar créditos. Requiere cambiar las fuerzas económicas y políticas que impulsan la deforestación en primer lugar.