Las explosiones estelares más brillantes del universo, llamadas supernovas sobrecargadas, por fin podrían tener una fuente de energía conocida. El Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA ha detectado la señal reveladora de un motor central que impulsa estos eventos extremos. El descubrimiento resuelve un rompecabezas que ha desconcertado a los astrónomos durante décadas.
Un destello de rayos gamma apunta a un motor oculto
Las supernovas sobrecargadas, también conocidas como supernovas superluminosas, pueden brillar de 10 a 100 veces más que las supernovas ordinarias. Los científicos han debatido durante mucho tiempo qué alimenta una luminosidad tan extraordinaria. Algunos sospechaban el colapso de una estrella de neutrones que gira rápidamente y está altamente magnetizada, llamada magnetar. Otros proponían que la explosión en sí misma era simplemente más energética. Los nuevos datos de Fermi resuelven el debate.
En 2022, Fermi detectó una ráfaga de rayos gamma proveniente de una galaxia a unos 5 mil millones de años luz de distancia. La ráfaga, designada GRB 220921A, duró solo unos segundos. Pero su energía y sincronización coincidieron exactamente con lo que los teóricos predijeron para un magnetar nacido en una explosión de supernova. Los rayos gamma provenían del poderoso campo magnético del magnetar, que aceleraba partículas hasta casi la velocidad de la luz.
Por qué los astrónomos locales y el público se dieron cuenta
El evento no fue visible a simple vista, pero para los científicos de la NASA y de todo el mundo, fue un gran avance. El equipo de Fermi, con sede en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, analizó los datos y confirmó la conexión. El modelo del magnetar había sido hipotético durante años. Ahora, por primera vez, los investigadores tenían evidencia directa de que un magnetar puede alimentar una supernova sobrecargada.
Astrónomos en Estados Unidos y en el extranjero celebraron el hallazgo porque responde una pregunta fundamental sobre cómo funciona el universo. Las supernovas son motores cósmicos que forjan elementos pesados y los distribuyen por el espacio. Entender qué hace que algunas sean tan brillantes ayuda a los científicos a refinar sus modelos de muerte estelar y formación de elementos.
Una nueva ventana a las explosiones más violentas
El descubrimiento también demuestra el valor de la astronomía de rayos gamma. Fermi, lanzado en 2008, escanea el cielo en busca de luz de alta energía que otros telescopios no pueden ver. La ráfaga de rayos gamma de GRB 220921A fue tan breve que solo un observatorio dedicado como Fermi pudo captarla. Las propiedades de la ráfaga coincidieron perfectamente con el escenario del magnetar, dejando poco espacio para explicaciones alternativas.
Los investigadores ahora planean buscar destellos similares de rayos gamma en otras supernovas superluminosas. Si el patrón se mantiene, confirmará que los magnetares son el motor estándar detrás de estos faros cósmicos. El hallazgo también abre la puerta a estudiar cómo se forman y evolucionan los magnetares inmediatamente después de una supernova.
Este resultado no reescribe la astronomía. Llena una pieza faltante. Por primera vez, los científicos han visto la chispa que enciende las explosiones más brillantes del universo. El destello de rayos gamma desde 5 mil millones de años luz de distancia fue una señal de que acababa de nacer un magnetar. Y Fermi estaba observando.