Monos salvajes en África Occidental pueden doblar sus pies de maneras que los científicos creían exclusivas de los simios, un descubrimiento que complica las suposiciones de larga data sobre el último ancestro común de humanos y chimpancés. Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio observaron a monos mangabey de cresta blanca en un bosque de Costa de Marfil trepar troncos verticales estrechos para buscar comida, esconderse y dormir. Los monos carecen de los tobillos altamente flexibles que hacen de los chimpancés escaladores tan hábiles, pero lograron las mismas escaladas verticales de todos modos. El hallazgo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, sugiere que los huesos fósiles de los pies pueden estar engañando a los científicos sobre cómo se movían nuestros ancestros antiguos.
Pies que hacen más de lo que sugieren los huesos fósiles
El último ancestro común de humanos y chimpancés vivió hace entre 6 y 7 millones de años. Reconstruir su cuerpo y comportamiento es central para entender cómo surgió el bipedalismo. Durante años, los paleoantropólogos han usado fósiles de pies para inferir si ese ancestro trepaba como un simio moderno o se movía más como un mono. Los chimpancés tienen tobillos que se flexionan mucho más allá del rango humano, un rasgo vinculado a su capacidad para escalar troncos de árboles. Los monos, por el contrario, se pensaba que dependían principalmente de sus brazos, con pies menos especializados para la escalada vertical. Las nuevas observaciones desafían esa división clara.
Una equivalencia funcional en el bosque
Luke Fannin, profesor asistente de antropología en Ohio State y autor principal del estudio, y su equipo capturaron video detallado y mediciones de mangabeys de cresta blanca en estado salvaje. A pesar de carecer de articulaciones de tobillo similares a las de los chimpancés, los monos doblaron partes de sus pies lo suficiente para agarrarse y empujarse de troncos verticales estrechos. Los investigadores describen esto como una equivalencia funcional: los monos trepan tan bien como los simios, solo que con anatomía diferente. Fannin dijo que los hallazgos significan que los científicos no pueden descartar la escalada vertical en un ancestro simplemente porque su pie fosilizado no se parece al de un chimpancé.
Qué significa esto para la historia del bipedalismo
El debate sobre el último ancestro común no es una trivia académica. Entender dónde y cómo se movía a través de los bosques ayuda a los investigadores a rastrear los pasos evolutivos que llevaron al bipedalismo habitual, una forma de locomoción única entre los primates vivos. Los humanos son simios, pero la nueva evidencia sugiere que un ancestro con pies similares a los de un mono podría haber trepado de maneras comparables a los simios modernos. Esto amplía el rango de posibles reconstrucciones del ancestro y reduce las suposiciones que los científicos pueden hacer con seguridad a partir de huesos fósiles aislados. El estudio añade una capa de cautela a la paleoantropología: el comportamiento no siempre deja una señal clara en el esqueleto.