Los planeadores mayores de Australia, esos marsupiales del tamaño de un gato que navegan entre eucaliptos, no son tan hábiles planeando como su nombre sugiere. Un nuevo estudio revela que estas criaturas esponjosas recorren mucha menos distancia por planeo de lo que los científicos asumieron durante mucho tiempo, aunque los expertos aún los describen como alfombras mágicas voladoras.
Los números detrás del planeo
Investigadores rastrearon a 30 planeadores mayores en los bosques de Victoria, Australia, usando collares GPS y cámaras de alta velocidad. Descubrieron que los animales suelen planear entre 20 y 40 metros, mucho menos que los 100 metros de planeo citados a menudo en libros de texto y guías de vida silvestre. El planeo más largo registrado en el estudio fue de solo 95 metros. Los animales también perdieron más altura por planeo de lo esperado, cayendo aproximadamente un 40 por ciento de su altitud inicial cada vez que se lanzaban desde un árbol.
Por qué se mantuvieron los números antiguos
Durante décadas, las estimaciones de la capacidad de planeo de los planeadores mayores se basaron en una sola observación de un animal en cautiverio en la década de 1930. Esa cifra se repitió en guías de campo y documentos de conservación sin ser probada en la naturaleza. El nuevo estudio, liderado por investigadores de la Universidad Nacional de Australia y publicado en el Journal of Mammalogy, es el primero en medir el rendimiento real de planeo en el hábitat natural de la especie. El equipo señaló que los planeadores mayores son nocturnos y pasan la mayor parte del tiempo en lo alto del dosel, lo que los hacía difíciles de estudiar hasta que la tecnología de rastreo reciente estuvo disponible.
Lo que esto significa para los bosques que necesitan
Los planeadores mayores están catalogados como en peligro de extinción en Australia. Su supervivencia depende de un dosel forestal conectado porque rara vez cruzan terreno abierto. El hallazgo de que necesitan árboles más cercanos entre sí de lo que se pensaba tiene implicaciones directas para las prácticas de tala y la planificación de la recuperación tras incendios. Si los planeadores no pueden cruzar de manera confiable espacios de más de 40 metros, entonces las áreas taladas o las cicatrices de incendios pueden actuar como barreras que aíslen a las poblaciones. Grupos locales de conservación en Victoria ya han comenzado a pedir zonas de amortiguamiento actualizadas alrededor del hábitat de los planeadores basándose en los nuevos datos.
Una criatura que aún asombra
A pesar del rango de planeo revisado, los investigadores enfatizan que ver a un planeador mayor lanzarse al aire sigue siendo un espectáculo notable. Los animales extienden sus extremidades, estirando la piel suelta entre codos y tobillos formando una vela cuadrada. Un científico describió el efecto como una alfombra mágica flotando entre las copas de los árboles. El estudio no disminuye el atractivo de la especie, pero sí afina la imagen de lo que estos marsupiales realmente necesitan del paisaje para seguir volando.