En días de temperaturas extremas, los jóvenes australianos tienen el doble de probabilidades de terminar en un hospital por una crisis de salud mental. Eso es lo que revela un nuevo estudio que vincula el calor extremo con un aumento pronunciado en las admisiones psiquiátricas entre personas menores de 30 años.
Las cifras detrás del calor y la mente
Investigadores de la Universidad de Sídney analizaron más de 1.3 millones de admisiones hospitalarias en Nueva Gales del Sur durante un período de 12 años. Compararon las visitas de emergencia por salud mental con los registros diarios de temperatura. Los resultados fueron contundentes. En días clasificados como de calor extremo, el riesgo de que un joven fuera ingresado por una condición de salud mental se duplicó. El estudio definió calor extremo como temperaturas en el 1% más alto de los registros históricos para esa ubicación.
La relación se mantuvo incluso después de considerar otros factores como la contaminación del aire, la humedad y el día de la semana. Los investigadores señalaron que el efecto era más fuerte para condiciones como ansiedad, trastornos del estado de ánimo y consumo de sustancias. El estudio fue publicado en la revista JAMA Psychiatry.
Por qué esto importa en un país que se calienta
Australia es uno de los países más expuestos al calor del mundo. Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas a medida que el clima cambia. Para los jóvenes, que ya son el grupo de edad con mayor riesgo de problemas de salud mental, el estrés adicional del calor extremo parece empujar a más de ellos hacia una crisis.
El estudio no analizó por qué el calor afecta la salud mental, pero los investigadores señalaron posibles mecanismos. El calor puede interrumpir el sueño, aumentar la irritabilidad y dificultar el manejo del estrés diario. Para alguien que ya está luchando, esos efectos pueden inclinar la balanza.
Los servicios de salud locales en Nueva Gales del Sur ahora están prestando mucha atención. Los hallazgos sugieren que las advertencias de olas de calor deberían incluir alertas de salud mental, no solo consejos sobre hidratación y quemaduras solares.
Un riesgo silencioso que crece con el termómetro
A diferencia de una inundación o un incendio, el impacto del calor en la salud mental es invisible. No deja escombros ni cicatrices que aparezcan en las noticias. Pero los datos de este estudio muestran que es real y medible. Por cada día de calor extremo, cientos de jóvenes en todo el estado necesitaron atención psiquiátrica urgente que quizás no habrían necesitado en un día más fresco.
Los investigadores enfatizaron que su trabajo es observacional y no prueba causa y efecto. Pero el patrón es lo suficientemente fuerte como para que hospitales y responsables de políticas estén empezando a tomar nota. A medida que las temperaturas siguen subiendo, la carga silenciosa sobre las mentes jóvenes podría convertirse en uno de los costos más pasados por alto de un mundo más caliente.