El aire sobre Metro Manila aún contiene plomo tóxico, más de dos décadas después de que el mundo dejara de ponerlo en la gasolina. Un nuevo estudio publicado en Atmospheric Environment revela que la contaminación por plomo en la capital filipina no ha desaparecido. Simplemente ha cambiado de forma.
De dónde viene ahora el plomo
Investigadores de la Universidad Ateneo de Manila, el Observatorio de Manila y un equipo internacional analizaron muestras de aerosol recolectadas en 2018 y 2019. Usando la huella dactilar de isótopos de plomo, rastrearon la contaminación hasta tres fuentes principales: actividades industriales modernas, combustión continua de combustibles fósiles y contaminación heredada, plomo viejo que permanece en el suelo y el polvo de emisiones pasadas.
Por qué esto importa a la gente de Metro Manila
Para los residentes de esta enorme megaciudad, el hallazgo es una alarma silenciosa. El plomo es una neurotoxina que daña el cerebro en desarrollo de los niños y perjudica el sistema cardiovascular de los adultos. El estudio muestra que incluso después de la eliminación global de la gasolina con plomo, que comenzó a principios de los 2000, el metal no ha abandonado el aire. En cambio, ha encontrado nuevas vías hacia la atmósfera a través de fábricas, plantas de energía y vehículos que queman combustibles fósiles.
La ciencia detrás del descubrimiento
El equipo examinó partículas finas recolectadas en sitios de monitoreo en todo Metro Manila. Al medir las proporciones de diferentes isótopos de plomo, esencialmente huellas químicas, pudieron distinguir entre emisiones industriales frescas y plomo más viejo resuspendido de décadas de uso de gasolina con plomo. El análisis confirmó que ambos tipos aún están presentes, mezclándose en el aire que millones de personas respiran cada día.
Un problema persistente sin solución rápida
A diferencia de una fuente única como la gasolina con plomo, la contaminación actual proviene de muchas fuentes difusas: plantas de carbón, fábricas de cemento, fundiciones, e incluso la quema de residuos y combustible en vehículos. Esto hace que la regulación y la limpieza sean mucho más complejas. El estudio no evaluó directamente los impactos en la salud, pero subraya que la crisis de calidad del aire en Metro Manila no es solo sobre smog o partículas, también involucra un metal pesado que el mundo creía haber dejado atrás.