Un tratamiento para una forma rara y agresiva de leucemia le ha valido a tres científicos uno de los premios académicos más prestigiosos de Hong Kong. El Premio Shaw en Ciencias de la Vida y Medicina fue otorgado al Dr. John Kappler, la Dra. Philippa Marrack y el Dr. Tak W. Mak por su trabajo en una terapia que ataca la leucemia linfoblástica aguda en pacientes con una mutación genética específica.
Una terapia construida sobre décadas de investigación del sistema inmunológico
Los tres galardonados fueron reconocidos por descubrimientos que ayudaron a convertir las defensas inmunológicas del propio cuerpo contra las células cancerosas. Kappler y Marrack, ambos con sede en Estados Unidos, pasaron años mapeando cómo las células T reconocen y atacan amenazas. Mak, un inmunólogo canadiense, identificó vías genéticas clave que las células cancerosas usan para sobrevivir. Juntos, su trabajo sentó las bases para una nueva clase de fármacos llamados activadores biespecíficos de células T. Uno de estos fármacos, blinatumomab, se usa ahora para tratar pacientes con leucemia linfoblástica aguda de células B que portan la mutación del cromosoma Filadelfia.
Por qué esto importa a pacientes y médicos en Hong Kong
El Premio Shaw, establecido en 2002, otorga 1.2 millones de dólares por categoría y a menudo se le llama el Nobel de Oriente. La ceremonia de entrega se celebró en Hong Kong, donde el premio es administrado por la Fundación del Premio Shaw. Investigadores médicos y oncólogos locales han seguido de cerca el desarrollo de esta terapia. Para los pacientes en Hong Kong con este raro subtipo de leucemia, el tratamiento ofrece una opción dirigida donde la quimioterapia sola a menudo falla. El premio resalta cómo la investigación básica sobre el sistema inmunológico puede llevar directamente a fármacos que salvan vidas.
Lo que realmente hace la terapia
Blinatumomab funciona actuando como un puente entre las células T del paciente y sus células cancerosas. Se une a ambas al mismo tiempo, forzando al sistema inmunológico a reconocer y destruir las células malignas. Los ensayos clínicos mostraron que el fármaco podía poner a los pacientes en remisión incluso después de que otros tratamientos hubieran dejado de funcionar. La terapia no es una cura para todos, pero se ha convertido en una opción estándar para ciertos pacientes de alto riesgo.
Los tres científicos compartirán el dinero del premio y el reconocimiento que conlleva. Su trabajo, realizado durante décadas en laboratorios a miles de kilómetros de distancia, convergió en una sola idea: el sistema inmunológico puede ser entrenado para terminar lo que empezó.