Más del 90 por ciento de las aguas de las que dependen tiburones y rayas en Asia no tienen ninguna protección real. Un nuevo estudio publicado en junio de 2026 revela que los hábitats más críticos del continente para estos peces antiguos siguen casi completamente abiertos a la pesca, a pesar de décadas de promesas de conservación.
Un continente de refugios, un mar de lagunas
Los investigadores mapearon 115 Áreas Importantes para Tiburones y Rayas, o ISRAs, en 13 países asiáticos. Estos son lugares donde los tiburones se alimentan, se reproducen y dan a luz. El estudio encontró que solo el 8 por ciento de estos sitios están dentro de reservas marinas totalmente protegidas. El resto se encuentra en zonas donde se permite la pesca, a menudo con pocas reglas. Incluso cuando un refugio se superpone con un área protegida, la aplicación de la ley es débil. Muchas de estas reservas existen solo en el papel.
Donde el peligro es mayor
El estudio se centró en Sri Lanka, India, Indonesia y Filipinas. Estas cuatro naciones tienen la mayor cantidad de refugios de tiburones y rayas en la región. En Sri Lanka, por ejemplo, las aguas alrededor de Baththalangunduwa son conocidas como un hábitat crítico para el tiburón martillo ala amenazado y las rayas águila en peligro. Las comunidades pesqueras locales dependen de estas aguas para su sustento. Pero esas mismas aguas son también donde estos animales son capturados y muertos, a menudo como captura incidental. Los investigadores documentaron una familia de tiburones martillo ala y una raya águila que murieron en redes de pesca en esta misma área.
Por qué a la gente local le importa
Para las comunidades costeras de toda Asia, los tiburones y las rayas no son solo vida silvestre lejana. Son parte de la salud del océano y una fuente de ingresos. Muchos pescadores dependen del comercio de aletas de tiburón y branquias de raya. Pero el estudio muestra que la sobrepesca está llevando a estas especies al colapso. Pescadores locales en Sri Lanka han reportado ver menos tiburones cada año. La pérdida de estos depredadores puede desestabilizar todo el ecosistema marino, lo que a su vez afecta las poblaciones de peces que la gente consume.
Los autores del estudio argumentan que simplemente designar un área marina protegida no es suficiente. Sin una aplicación real de la ley y la participación comunitaria, estas zonas no logran detener el declive. Piden leyes nacionales más fuertes y un mejor monitoreo de la actividad pesquera en las aguas de los refugios.
Esta investigación llega en un momento de creciente atención global a la protección de los océanos. Los objetivos internacionales buscan proteger el 30 por ciento de los océanos del mundo para 2030. Pero en Asia, la brecha entre la ambición y la realidad sigue siendo amplia. Las aguas que más necesitan tiburones y rayas son todavía las aguas donde son más vulnerables.