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Europa completa su flota de radares con el Sentinel-1D operativo

Europa ahora tiene un conjunto completo de cuatro ojos de radar en el cielo. El satélite Copernicus Sentinel-1D, lanzado el pasado noviembre desde la Guayana Francesa, ha superado las pruebas de puesta en órbita y ya está...

Europa ahora tiene un conjunto completo de cuatro ojos de radar en el cielo. El satélite Copernicus Sentinel-1D, lanzado el pasado noviembre desde la Guayana Francesa, ha superado las pruebas de puesta en órbita y ya está completamente operativo. Esto significa que toda la constelación Sentinel-1 finalmente está desplegada, un hito que llevaba más de una década gestándose.

Una constelación reconstruida tras un fallo en 2022

La misión Sentinel-1 fue diseñada originalmente como un par de satélites idénticos orbitando la Tierra a 180 grados de distancia. El Sentinel-1A se lanzó en 2014 y el Sentinel-1B le siguió en 2016. Pero en agosto de 2022, el Sentinel-1B sufrió una anomalía técnica que le impidió recopilar datos. Ese vacío obligó a una reconstrucción. El Sentinel-1C se lanzó en 2024 para restaurar la constelación, y el Sentinel-1D se unió a él en órbita un año después. Ahora ambos puestos están ocupados de nuevo.

Viendo a través de las nubes, de día y de noche

Cada satélite lleva un radar de apertura sintética que puede capturar imágenes de la superficie terrestre en cualquier condición climática, de día o de noche. Esa capacidad hace que la constelación sea indispensable para monitorear desastres naturales, hielo marino, deformación del suelo y deforestación. Equipos de emergencia, científicos y responsables políticos de todo el mundo dependen de estos datos. Los satélites han rastreado inundaciones en Australia, derrames de petróleo frente a Portugal, deformaciones por terremotos en Myanmar y movimiento de hielo en la Antártida.

Dos décadas de vigilancia continua por radar

La serie Sentinel-1 está en camino de ofrecer dos décadas ininterrumpidas de observaciones por radar. Ese largo conjunto de datos refuerza el papel de Europa en la observación de la Tierra. La misión comenzó como la piedra angular de Copernicus, el programa de monitoreo ambiental espacial de la Unión Europea. Con los cuatro satélites ahora activos, el sistema proporciona una cobertura más frecuente y una mayor resiliencia ante futuros fallos.

Fuente: ESA

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