Menos de 30 años después de que cayeran bombas de la OTAN sobre Belgrado, tropas serbias entrenan junto a la misma alianza en suelo propio. En mayo de 2026, Serbia organizó su primer ejercicio militar conjunto con la OTAN, un entrenamiento de dos semanas que marca un giro drástico en la relación del país con el bloque militar occidental.
Los ejercicios tuvieron lugar en Serbia, una nación balcánica que durante mucho tiempo ha equilibrado sus lazos militares entre Occidente, Rusia y China. Para muchos serbios, ver banderas de la OTAN junto a las serbias en un campo de entrenamiento tiene un peso emocional profundo. La campaña de bombardeos de la OTAN en 1999, lanzada para detener la represión serbia contra los albaneses étnicos en Kosovo, mató a cientos de civiles y sigue siendo una herida nacional abierta.
Un paso cuidadoso hacia Occidente
Serbia mantiene su neutralidad militar oficial desde 2007, pero ha aumentado lentamente la cooperación con la OTAN a través del programa Asociación para la Paz. Este ejercicio, sin embargo, va más allá de cualquier colaboración anterior. Soldados serbios trabajaron directamente con personal de la OTAN en escenarios planificados en territorio serbio. El gobierno de Belgrado presentó las maniobras como un evento de entrenamiento rutinario, no como un cambio en la política exterior. Pero el simbolismo fue difícil de ignorar.
Por qué los locales prestaron mucha atención
Para los serbios comunes, el ejercicio reavivó viejos debates. Algunos ven un acercamiento a la OTAN como un camino hacia la membresía en la Unión Europea y la estabilidad económica. Otros consideran cualquier cooperación con la alianza como una traición a los muertos en 1999. Estallaron protestas en varias ciudades antes de los ejercicios, organizadas por grupos nacionalistas y asociaciones de veteranos. El gobierno respondió enfatizando que el ejercicio era de alcance limitado y no comprometía el estatus neutral de Serbia.
Las maniobras también atrajeron la atención de los aliados tradicionales de Serbia. Rusia, que tiene estrechos vínculos culturales y políticos con Serbia, expresó su preocupación. China, otro socio clave, observó en silencio. Ambas naciones han cortejado a Serbia con inversiones y apoyo diplomático, especialmente mientras Occidente ha intentado acercar al país.
Una nación navegando entre mundos
La posición de Serbia en la encrucijada de Europa y los Balcanes siempre la ha obligado a equilibrar lealtades en competencia. El ejercicio de la OTAN no significa que Serbia se una a la alianza. Pero sí indica que Belgrado está dispuesto a abrir un nuevo capítulo, aunque con cautela. Para un país donde el recuerdo de la guerra sigue vivo, acoger al antiguo enemigo para un entrenamiento conjunto es un paso que habría parecido impensable hace apenas una década.