El telescopio espacial Euclid, de la Agencia Espacial Europea, ha producido la fotografía más grande jamás tomada en luz visible de alta resolución del abarrotado centro de la Vía Láctea. La imagen, capturada el 23 de marzo de 2025, contiene más de 60 millones de estrellas concentradas en el bulbo galáctico, una densa región de estrellas viejas y frías que le da a nuestra galaxia su núcleo amarillento.
Una ventana al bulbo galáctico
Euclid observó esta región desde unos 26.000 años luz de distancia, atravesando un complejo primer plano de material a lo largo de su línea de visión. La vista ultra amplia del telescopio revela no solo estrellas, sino también parches oscuros que parecen vacíos. Esas áreas oscuras no son vacíos sin estrellas. Son nubes moleculares densas y ricas en polvo que absorben y dispersan la luz del bulbo detrás de ellas, bloqueando nuestra vista de las estrellas ocultas en su interior.
Formación estelar y mundos ocultos
Mientras Euclid miraba a través de dos de los brazos espirales de la Vía Láctea, se encontró con regiones donde están naciendo nuevas estrellas. Estas zonas activas de formación estelar están marcadas por estrellas azules masivas que se han formado recientemente. Su intensa radiación ultravioleta ioniza el gas de hidrógeno circundante, produciendo un tenue resplandor rojo visible en la imagen. Los científicos pueden usar esta vista sin precedentes para confirmar la existencia de cualquier exoplaneta encontrado en esta región. Al rastrear pequeños cambios en la luz de las estrellas a lo largo del tiempo, pueden medir la masa de esos mundos lejanos.
Lo que esto significa para la ciencia
La imagen abre una nueva puerta para los astrónomos que estudian la parte más abarrotada de nuestra galaxia. Con 60 millones de estrellas capturadas en un solo cuadro, los investigadores ahora tienen una línea base para detectar los sutiles movimientos que revelan planetas en órbita. Las oscuras nubes moleculares, antes obstáculos, se convierten en señales que apuntan a dónde la formación estelar está remodelando activamente la galaxia. Esta fotografía, tomada desde un telescopio que orbita muy por encima de la atmósfera distorsionante de la Tierra, le da a la humanidad su mirada más clara hasta ahora al corazón de la Vía Láctea.