Un virus que vive en el océano ha demostrado ser capaz de infectar células del ojo humano, según un nuevo estudio de investigadores en China. El patógeno, conocido como SIO1, es un tipo de bacteriófago, un virus que normalmente ataca bacterias, no personas. Pero pruebas de laboratorio revelaron que puede entrar en las células corneales humanas y replicarse dentro de ellas.
Cómo un virus marino terminó en una placa de Petri
El descubrimiento vino de un equipo de la Ocean University of China y la Academia China de Ciencias. Estaban estudiando virus en aguas costeras cuando decidieron probar si el SIO1 podía interactuar con tejido humano. El virus fue aislado de agua de mar recolectada frente a la costa de Qingdao, una ciudad portuaria en el este de China. Cuando los investigadores expusieron células epiteliales corneales humanas cultivadas al SIO1, el virus se adhirió con éxito a las células y comenzó a hacer copias de sí mismo.
Por qué científicos y médicos locales tomaron nota
Qingdao es un importante centro pesquero y turístico donde la gente entra en contacto regular con agua de mar. El hallazgo generó preocupación entre las autoridades sanitarias locales porque las infecciones oculares son comunes entre pescadores, nadadores y trabajadores del mar en la región. Hasta ahora, esas infecciones solían atribuirse a bacterias o virus comunes. El estudio sugiere que los bacteriófagos marinos podrían ser una causa pasada por alto de conjuntivitis y otros problemas oculares en comunidades costeras.
Lo que realmente mostró el experimento
Los investigadores usaron microscopios de alta potencia para observar cómo el virus se unía a la superficie de las células corneales humanas. Una vez dentro, el SIO1 secuestraba la maquinaria de la célula para producir más partículas virales. La infección no mataba las células rápidamente, lo que significa que una persona podría portar el virus sin síntomas evidentes durante un tiempo. El estudio fue publicado en la revista revisada por pares Microbiology Spectrum.
Esta es la primera vez que se demuestra que un bacteriófago marino infecta células humanas. El hallazgo no significa que el SIO1 cause enfermedades generalizadas, pero abre una nueva línea de investigación para virólogos que estudian cómo los patógenos se mueven entre especies y entornos.