Por primera vez, los científicos tienen evidencia directa de que una enorme masa de agua oceánica cálida se está desplazando hacia la Antártida. Este cambio, pronosticado durante mucho tiempo por los modelos climáticos pero nunca antes observado en datos reales, amenaza las plataformas de hielo flotante del continente. Esas plataformas actúan como tapones que contienen suficiente hielo terrestre como para elevar el nivel global del mar en aproximadamente 58 metros.
Un reservorio oculto de calor se expande durante 20 años
Investigadores de la Universidad de Cambridge y la Universidad de California analizaron décadas de mediciones de barcos de investigación y boyas oceánicas robóticas. Descubrieron que una masa de agua relativamente cálida llamada agua profunda circumpolar se ha expandido y acercado a la plataforma continental antártica durante las últimas dos décadas. El estudio, publicado en abril de 2026, combina estudios de barcos realizados aproximadamente una vez cada diez años con lecturas continuas de una red global de boyas autónomas Argo. Usando aprendizaje automático, el equipo fusionó los dos conjuntos de datos para crear un registro mes a mes de las condiciones oceánicas que abarca 40 años. Ese registro reveló el avance constante de aguas más cálidas hacia el continente.
Por qué debería importarles a los científicos locales y al mundo
Las plataformas de hielo de la Antártida bordean la costa y ayudan a estabilizar la enorme capa de hielo que tienen detrás. Cuando el agua cálida fluye debajo de estas plataformas, las derrite desde abajo y debilita su estructura. Joshua Lanham, autor principal en Cambridge Earth Sciences, dijo que el hallazgo es preocupante porque esta agua cálida puede socavar directamente el hielo. En el pasado, una capa de agua fría protegía las plataformas de hielo del calor más profundo. Pero la circulación del océano parece haber cambiado. Lanham lo describió como alguien que abre un grifo de agua caliente. El estudio marca la primera vez que los investigadores observan directamente el desplazamiento del calor oceánico profundo a través del Océano Austral.
El cambio es silencioso pero real. Estuvo oculto hasta que los científicos tuvieron suficientes datos y las herramientas adecuadas para verlo.