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Las auroras rojas de Japón llegan al espacio profundo y sorprenden a los científicos

En ciertas noches en Japón, un tenue resplandor rojo se extiende bajo en el horizonte. Parece una neblina carmesí tenue, fácil de pasar por alto. Pero esa luz suave proviene de partículas solares cargadas que chocan con átomos de...

En ciertas noches en Japón, un tenue resplandor rojo se extiende bajo en el horizonte. Parece una neblina carmesí tenue, fácil de pasar por alto. Pero esa luz suave proviene de partículas solares cargadas que chocan con átomos de oxígeno a cientos de kilómetros sobre la Tierra, y una nueva investigación muestra que llega mucho más lejos en el espacio de lo que nadie esperaba.

Resplandores rojos que se elevan por encima de lo común

Un equipo de la Universidad de Hokkaido y el Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa estudió cinco auroras rojas avistadas en Hokkaido entre junio de 2024 y marzo de 2025. Estas auroras se extendían aproximadamente de 500 a 800 kilómetros sobre la superficie terrestre. Eso es mucho más alto que las auroras típicas, que se forman a altitudes de 200 a 400 kilómetros. Los hallazgos fueron publicados en el Journal of Space Weather and Space Climate.

El autor principal, Tomohiro M. Nakayama, dijo que le sorprendió ver auroras tan altas durante tormentas que las mediciones estándar clasificaban como moderadamente intensas. El resplandor rojo aparecía incluso cuando los índices de clima espacial sugerían que la actividad solar no era extrema.

Qué hizo que las auroras subieran tan alto

Los investigadores creen que densas corrientes de viento solar comprimieron la magnetosfera de la Tierra con tanta fuerza que la atmósfera superior se calentó y se expandió hacia arriba. Esa expansión empujó la región donde se forman las auroras rojas a altitudes mucho mayores. Al mismo tiempo, el movimiento de las partículas cargadas pudo haber enmascarado la verdadera intensidad de las tormentas, haciéndolas parecer más débiles según las mediciones tradicionales del clima espacial.

El equipo combinó observaciones satelitales con fotografías tomadas por científicos ciudadanos en todo Japón. Al estudiar los ángulos de las auroras en esas imágenes y mapearlas a lo largo de las líneas del campo magnético terrestre, reconstruyeron la altura real de los destellos luminosos.

Por qué esto importa para los satélites y el clima espacial

Si tormentas moderadamente intensas pueden producir auroras a 800 kilómetros, esas tormentas podrían ser en realidad más fuertes de lo que indican los índices convencionales. Eso tiene consecuencias para los satélites en órbita terrestre. Muchos satélites operan en la región entre 400 y 800 kilómetros, donde ahora aparecen estas auroras rojas. Una actividad solar oculta más fuerte podría afectar la electrónica de los satélites, las comunicaciones y las trayectorias orbitales.

El descubrimiento sugiere que los científicos podrían necesitar replantearse cómo miden la fuerza de las tormentas espaciales. Lo que parece moderado desde el suelo podría estar ocultando algo más poderoso arriba.

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