Bajo tus pies, una autopista fúngica oculta se extiende 68 mil billones de millas, casi mil millones de veces la distancia de la Tierra al Sol. Los científicos han mapeado esta red subterránea por primera vez, revelando una infraestructura viva que sostiene silenciosamente la vida vegetal y ayuda a regular el clima.
Una red más larga que mil millones de viajes al Sol
Los investigadores estiman que los suelos superficiales globales contienen aproximadamente 110 mil billones de kilómetros de hongos micorrízicos arbusculares, u hongos AM. Estas estructuras filiformes, llamadas hifas, forman alianzas con alrededor del 70 por ciento de las especies de plantas en todo el mundo. Las plantas les dan a los hongos carbono de la fotosíntesis, y los hongos suministran a las plantas nutrientes y agua. Las redes mueven un estimado de 4 mil millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente al suelo cada año, lo que equivale a aproximadamente el 11 por ciento de todas las emisiones de carbono relacionadas con los humanos.
Donde los hongos prosperan y donde desaparecen
Los pastizales contienen aproximadamente el 40 por ciento de la infraestructura fúngica AM de la Tierra. Redes particularmente densas aparecen en los pastizales inundados de Sudán del Sur, los Everglades en Florida y la meseta tibetana. Pero los grandes campos de cultivo agrícola muestran densidades de red aproximadamente un 50 por ciento más bajas en promedio. Los investigadores advierten que redes fúngicas menos densas podrían reducir la capacidad del suelo para almacenar carbono, ciclar nutrientes y resistir el estrés ambiental.
El estudio, publicado en Science, se basa en trabajos anteriores. En 2025, los investigadores publicaron un análisis global de la diversidad de hongos micorrízicos subterráneos en Nature y lanzaron una plataforma digital llamada Underground Atlas para identificar posibles puntos calientes de biodiversidad bajo la superficie. Los nuevos mapas van más allá al estimar la densidad física y la distribución mundial de las propias redes fúngicas.
Los científicos lanzaron una visualización interactiva junto con la investigación, permitiendo a los usuarios explorar la escala de esta infraestructura oculta. Se espera que los mapas ayuden a investigadores y responsables políticos a identificar áreas donde estas redes fúngicas están prosperando y donde podrían estar amenazadas.
Este descubrimiento replantea lo que yace bajo nuestros pies. La autopista fúngica no es una metáfora. Es una realidad medida y mapeada que mueve carbono, sostiene ecosistemas y conecta la vida a través de los continentes.