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Cirugía en medusas revela secretos ancestrales del plan corporal

Científicos en Noruega realizaron trasplantes de tejido en ctenóforos y descubrieron que estas criaturas gelatinosas usan el mismo sistema de organización corporal que las ranas y los peces. El hallazgo sugiere que la capacidad...

Científicos en Noruega realizaron trasplantes de tejido en ctenóforos y descubrieron que estas criaturas gelatinosas usan el mismo sistema de organización corporal que las ranas y los peces. El hallazgo sugiere que la capacidad de coordinar un plan corporal podría ser mucho más antigua de lo que se pensaba.

Un pequeño trasplante que reescribe la historia animal

Investigadores del Centro Internacional Sars de Biología Molecular Marina en Bergen tomaron pequeños trozos de tejido de un embrión de ctenóforo y los injertaron en otro. El tejido trasplantado actuó como un organizador, indicando al embrión huésped dónde construir una cabeza y dónde desarrollar una cola. Esta es la misma clase de señalización que ocurre en embriones de vertebrados, pero los ctenóforos están entre los linajes animales más antiguos que existen hoy.

Por qué importa un pariente de las medusas para entendernos a nosotros mismos

Los ctenóforos no son medusas verdaderas. Son una rama separada del árbol animal que se separó antes que las esponjas, antes que los corales y antes que cualquier animal con columna vertebral. Durante décadas, los biólogos asumieron que el sistema organizador evolucionó más tarde, en animales más complejos. El equipo noruego demostró que los ctenóforos también lo tienen, lo que significa que el kit genético para construir un cuerpo podría haber estado presente en los primeros animales.

Los experimentos fueron liderados por Ruth Styfhals y Pawel Burkhardt. Trabajaron con la especie Mnemiopsis leidyi, un ctenóforo común que se encuentra en aguas costeras. El equipo extrajo un grupo de células del margen de un embrión y lo colocó en un lugar diferente de otro embrión. El embrión huésped desarrolló entonces un segundo conjunto de estructuras corporales, demostrando que las células trasplantadas llevaban instrucciones que podían anular el programa de desarrollo del propio huésped.

A los investigadores locales en Noruega les importa porque los fiordos del país son ricos en ctenóforos, lo que convierte a Bergen en un centro natural para estudiar estos animales. El trabajo también desafía suposiciones arraigadas sobre la evolución. Si los ctenóforos comparten este mecanismo organizador con los vertebrados, entonces el ancestro común de todos los animales probablemente también lo tenía. Ese ancestro vivió hace más de 600 millones de años.

Los hallazgos fueron publicados en Nature. No prueban que los ctenóforos sean más complejos de lo que se creía. Muestran, en cambio, que una pieza fundamental de la maquinaria del desarrollo se comparte a través de vastas distancias evolutivas. Lo que parece una medusa simple puede llevar las mismas instrucciones antiguas que moldean nuestros propios cuerpos.

Fuente: Nature News

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