Un trozo de tejido de pepino de mar cortado de su cuerpo puede sobrevivir solo en agua de mar abierta durante años, arrastrándose por el fondo marino como si nada hubiera pasado.
Investigadores en Noruega descubrieron que patas tubulares y fragmentos de la pared corporal cortados de la especie de pepino de mar de agua fría Parastichopus tremulus permanecieron vivos y móviles hasta 24 meses en tanques de laboratorio. Algunas muestras de tejido incluso mostraron signos de división celular años después de haber sido separadas.
Una parte del cuerpo que se niega a morir
El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Oslo y el Instituto de Investigación Marina en Noruega, comenzó como una observación rutinaria. Mientras mantenían pepinos de mar en tanques para otros experimentos, los investigadores notaron que pequeños trozos de tejido que se habían desprendido seguían moviéndose días después. Curiosos, decidieron probar cuánto tiempo podían persistir los fragmentos.
Recogieron muestras de tejido de pepinos de mar capturados en las aguas frías y profundas de la costa noruega. En el laboratorio, las piezas cortadas se mantuvieron en agua de mar natural sin nutrientes ni cuidados especiales. Los fragmentos continuaron arrastrándose usando sus patas tubulares, los mismos pequeños apéndices que el animal completo usa para moverse por el fondo oceánico.
Por qué científicos locales y pescadores tomaron nota
Para los biólogos marinos noruegos, este hallazgo desafía las suposiciones básicas sobre lo que significa que un animal esté vivo. Los pepinos de mar son comunes en las aguas frías del Atlántico Norte, y los pescadores locales a menudo recogen especímenes dañados en sus redes de arrastre. El estudio sugiere que incluso los pepinos de mar gravemente heridos podrían desprender tejido vivo que persiste mucho después de que el animal original haya desaparecido.
Los investigadores usaron tintes fluorescentes para rastrear la actividad celular en los fragmentos. Descubrieron que las células en el tejido cortado seguían dividiéndose, una señal de vida activa. El tejido no creció hasta convertirse en un nuevo pepino de mar, pero tampoco se descompuso. Simplemente siguió moviéndose.
Lo que esto significa para entender la supervivencia
El descubrimiento abre preguntas sobre cómo otros animales marinos podrían desprender y mantener tejido vivo en la naturaleza. Los pepinos de mar son conocidos por su capacidad de regenerar partes del cuerpo perdidas, pero la idea de que un fragmento separado pueda permanecer independientemente móvil durante años no se había documentado antes.
El estudio fue publicado en el Journal of Experimental Biology. Los autores señalaron que los fragmentos de tejido no se alimentaban ni crecían, pero sí respondían al tacto y la luz, lo que sugiere un nivel básico de conciencia sensorial. Por ahora, los investigadores dicen que no conocen el límite superior de cuánto tiempo puede sobrevivir el tejido.