Un nuevo estudio sugiere que simplemente limitar cuándo comes, no qué comes, podría ayudar a mantener tu cerebro alerta hasta bien entrada la vejez. Investigadores en Estados Unidos descubrieron que los adultos mayores que comían todas sus comidas dentro de una ventana de 10 horas al día mostraban un deterioro cognitivo significativamente más lento en comparación con aquellos que distribuían sus comidas a lo largo del día completo.
La ventana de 10 horas que cambió el cerebro
El estudio, dirigido por científicos de la Universidad de California en San Diego, siguió a 60 adultos mayores durante 12 semanas. Los participantes se dividieron en dos grupos. Un grupo comía solo entre las 8 a.m. y las 6 p.m., una ventana diaria de 10 horas. El otro grupo comía normalmente, sin restricciones de horario. Ambos grupos consumían los mismos tipos y cantidades de alimentos. La única diferencia era el horario.
Al final del estudio, el grupo con restricción horaria obtuvo mejores resultados en pruebas estándar de memoria y pensamiento. Sus puntuaciones mejoraron, mientras que las del grupo de control disminuyeron ligeramente. Los investigadores también midieron marcadores sanguíneos relacionados con la salud cerebral. Los comedores con restricción tenían niveles más bajos de inflamación y un mejor control del azúcar en sangre, ambos vinculados a la función cognitiva.
Por qué los investigadores de San Diego se centraron en el reloj
El experimento se llevó a cabo en el Altman Clinical and Translational Research Institute de la universidad. El equipo eligió a adultos mayores porque el deterioro cognitivo se vuelve más común después de los 65 años. La edad promedio de los participantes era de 72 años. Residentes locales del área de San Diego se ofrecieron como voluntarios para el estudio, muchos de ellos motivados por preocupaciones personales sobre la pérdida de memoria y la demencia en sus familias.
Los investigadores dijeron que los hallazgos se alinean con un creciente conjunto de evidencia de que el reloj interno del cuerpo, o ritmo circadiano, juega un papel importante en la salud cerebral. Comer tarde en la noche podría alterar ese ritmo, interfiriendo con los procesos que reparan y mantienen las células cerebrales durante el sueño.
Lo que esto significa para los hábitos diarios
El estudio no prueba que la alimentación con restricción horaria prevenga la demencia. Muestra un fuerte vínculo entre el horario de las comidas y un deterioro cognitivo más lento durante un período de tres meses. Los investigadores advierten que se necesitan estudios más largos para ver si el efecto dura años. Pero los resultados ofrecen una estrategia simple y de bajo costo que los adultos mayores pueden probar por su cuenta. Sin alimentos especiales, sin contar calorías, solo un día de comidas más corto.
Por ahora, el mensaje es directo. Comer más temprano y dejar de comer más temprano podría hacer más que ayudar a tu cintura. También podría ayudar a tu memoria.