Un modelo informático sugiere que pequeñas cuencas naturales en el paisaje podrían elevar los niveles locales de agua subterránea hasta 2 metros. Investigadores del Leibniz Centre for Agricultural Landscape Research en Alemania descubrieron que estas depresiones, al permitir que capturen el exceso de agua de los arroyos durante períodos húmedos, pueden liberar lentamente esa agua hacia el acuífero subterráneo.
Cómo un paisaje plano en Brandenburg se convirtió en un caso de prueba para almacenamiento subterráneo
El estudio se centró en la cuenca baja del Spree en Brandenburg, una región al este de Berlín. El área es parte de un paisaje postglacial salpicado de cuencas poco profundas formadas por el retroceso de los glaciares hace miles de años. Muchas de estas cuencas han sido drenadas o desconectadas de los arroyos para la agricultura. El equipo de investigación usó un modelo informático para simular qué pasaría si esas cuencas se reconectaran a los arroyos cercanos durante épocas de caudal alto. El modelo mostró que el agua desviada hacia las cuencas se infiltraría en el suelo y elevaría el nivel freático. En la simulación, los niveles de agua subterránea subieron localmente hasta 2 metros. El caudal en los arroyos conectados aumentó hasta un 15 por ciento.
Por qué los agricultores y comunidades locales se preocupan por un aumento de 2 metros en el agua subterránea
Brandenburg es una de las regiones más secas de Alemania. Los veranos se han vuelto más cálidos y secos en la última década, y los agricultores han luchado con la baja humedad del suelo. Los arroyos que antes fluían todo el año ahora se secan a finales del verano. El estudio sugiere que usar cuencas naturales para almacenar agua de inundación bajo tierra podría ayudar a amortiguar esos períodos secos. El agua que se infiltra en el acuífero durante los meses húmedos estaría disponible para mantener el caudal de los arroyos durante las sequías. Los investigadores publicaron sus hallazgos en el Journal of Hydrology: Regional Studies. Enfatizaron que el enfoque no requiere construir presas ni cavar nuevos estanques. Se basa en restaurar una función natural que se ha perdido.
La importancia de este trabajo radica en su simplicidad. Las cuencas ya existen. Fueron formadas por procesos naturales y luego modificadas por el uso humano del suelo. Reconectarlas a los arroyos sería una intervención de bajo costo en comparación con construir sistemas de almacenamiento artificiales. El estudio proporciona una base cuantitativa para una estrategia que podría aplicarse en otros paisajes postglaciales alrededor del mundo. No afirma que esto por sí solo resolverá la escasez de agua, pero muestra que un cambio modesto en cómo el agua se mueve por la superficie puede tener un efecto medible en lo que hay debajo.