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El rover Curiosity reanuda la perforación tras la conjunción solar

Tras semanas de silencio radial causado por el Sol bloqueando las señales hacia Marte, el rover Curiosity de la NASA ha vuelto al trabajo, perforando un objetivo rocoso que podría contener pistas sobre el pasado acuoso del...

Tras semanas de silencio radial causado por el Sol bloqueando las señales hacia Marte, el rover Curiosity de la NASA ha vuelto al trabajo, perforando un objetivo rocoso que podría contener pistas sobre el pasado acuoso del Planeta Rojo. El rover, que ha estado explorando el cráter Gale desde 2012, reanudó sus operaciones científicas en el Sol 4982, sorprendiendo a los planificadores de la misión con lo fluido que fue el regreso a la programación normal.

Una pausa forzada por seguridad

Cada dos años, Marte pasa detrás del Sol desde la perspectiva de la Tierra, un evento llamado conjunción solar. Durante este período, las partículas cargadas del Sol pueden interferir con las señales de radio, por lo que los controladores de la misión en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Estados Unidos dejan de enviar comandos al rover. Curiosity quedó a su suerte durante unas dos semanas, confiando en su autonomía a bordo para mantenerse seguro y mantener los sistemas básicos en funcionamiento.

La conjunción de este año no fue diferente. El rover se resguardó, tomó mediciones meteorológicas periódicas y esperó a que el atasco cósmico se despejara. Una vez que el Sol se apartó del camino, el equipo envió un nuevo conjunto de instrucciones, y Curiosity respondió de inmediato, listo para retomar donde lo dejó.

De vuelta a la perforación y la toma de imágenes

La primera tarea fue un objetivo que el equipo llama "Gould Mesa", un afloramiento rocoso en las partes altas de Gediz Vallis, un canal tallado por agua antigua. Curiosity usó su taladro de percusión para recolectar una muestra, luego transfirió el polvo de roca a sus laboratorios a bordo para su análisis. El rover también capturó una serie de imágenes de alta resolución del terreno circundante, incluido un borde dentado y muy erosionado que proyecta una sombra dramática sobre el suelo del valle.

Los residentes locales del cráter Gale, si existieran, habrían notado la actividad renovada del rover: un frenesí de movimientos de ruedas, extensiones de brazo y disparos láser dirigidos a rocas cercanas. El equipo científico en la Tierra observó el flujo de datos con alivio, ya que todos los chequeos de salud del rover volvieron nominales.

Por qué esta roca importa

La muestra de Gould Mesa es significativa porque se encuentra en una región donde los datos orbitales sugieren la presencia de minerales arcillosos. Las arcillas se forman en presencia de agua, y analizar su composición puede revelar si el ambiente fue alguna vez habitable. Las muestras anteriores del rover en esta área han mostrado una mezcla de sulfatos y arcillas, insinuando una historia compleja de ciclos húmedos y secos.

Para el equipo, la perforación exitosa es un testimonio de la resistencia del rover. Curiosity ha estado operando durante más de 13 años, mucho más allá de su misión original de dos años, y continúa ascendiendo el Monte Sharp, la montaña de 5 kilómetros de altura en el centro del cráter Gale. Cada nueva muestra añade una pieza al rompecabezas del clima antiguo de Marte y su potencial para albergar vida microbiana.

Un regreso tranquilo con grandes implicaciones

El regreso del rover a operaciones completas es un hito rutinario para los ingenieros de la misión, pero subraya la resiliencia de la exploración robótica. Las conjunciones solares son un peligro natural que ninguna ingeniería puede eliminar, solo planificar en torno a él. Que Curiosity haya salido de esta listo para perforar es un recordatorio de cuán lejos ha llegado la exploración espacial, y cuánto más hay por aprender de un planeta que una vez fluyó con agua.

Fuente: NASA

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