Los restos de dos de los exploradores antárticos más famosos de la historia, Ernest Shackleton y Robert Falcon Scott, se han transformado en gemelos digitales 3D de alta resolución. Una expedición de aguas profundas frente a la costa de la Antártida utilizó robots submarinos avanzados para escanear los barcos hundidos con un detalle extraordinario. El resultado es un registro virtual permanente de embarcaciones que han descansado en el fondo del océano durante más de un siglo.
Los barcos que se hundieron en el hielo
La expedición se centró en dos naufragios en el mar de Weddell y el mar de Ross. El Endurance de Shackleton se hundió en 1915 después de ser aplastado por el hielo marino. Fue descubierto en 2022 a una profundidad de 3.008 metros. El Terra Nova de Scott se hundió en 1943 frente a la costa de Groenlandia, pero la expedición se enfocó en los naufragios antárticos. El equipo utilizó vehículos submarinos autónomos equipados con sonar y cámaras de fotogrametría para capturar cada ángulo de los restos. Los escaneos produjeron modelos digitales precisos hasta unos pocos centímetros.
Por qué llamaron la atención de locales e historiadores
Para la pequeña comunidad de científicos e historiadores que estudian la exploración polar, los gemelos digitales son un gran avance. Los naufragios son demasiado profundos y frágiles para que los buzos los visiten. Los nuevos modelos permiten a los investigadores examinar los barcos desde sus escritorios, detectando detalles como la posición del timón, el estado del casco y los restos dispersos. La expedición fue liderada por el Falklands Maritime Heritage Trust e involucró a investigadores del Reino Unido y Nueva Zelanda. El equipo pasó semanas en el mar, enfrentando condiciones de congelación para desplegar los robots.
Un registro permanente para futuros estudios
Los gemelos digitales estarán disponibles públicamente en línea. Esto significa que cualquier persona con conexión a internet puede explorar los naufragios como si estuviera allí. Los modelos también sirven como referencia para monitorear cómo cambian los restos con el tiempo debido a corrientes, corrosión y vida marina. La expedición no recuperó ningún artefacto físico. El objetivo fue puramente documentar y preservar los naufragios en forma digital antes de que se deterioren más. Los barcos están protegidos bajo el Sistema del Tratado Antártico, que prohíbe la perturbación no autorizada.
La importancia de este proyecto radica en su método. Al crear copias digitales exactas de naufragios inaccesibles, la expedición ha abierto una nueva forma de estudiar y compartir el patrimonio submarino. Los barcos de Shackleton y Scott, una vez perdidos en el hielo, ahora existen como datos que no pueden ser destruidos por el tiempo ni la marea.