Las huellas más antiguas conocidas de un primo humano prehistórico llamado Paranthropus boisei fueron descubiertas en Kenia, y muestran que esta especie caminaba igual que nosotros. Aún más sorprendente, el mismo pedazo de barro antiguo también contiene huellas de nuestro ancestro directo, Homo erectus. Las dos especies vivieron en el mismo paisaje al mismo tiempo.
Una orilla lodosa de lago preservó un encuentro prehistórico
Las huellas se encontraron en un sitio llamado Koobi Fora, en la orilla este del Lago Turkana, en el norte de Kenia. Investigadores de Estados Unidos, Kenia y Reino Unido descubrieron las pisadas en 2021 y 2022. Las huellas se presionaron en sedimento húmedo hace unos 1.5 millones de años y luego fueron cubiertas rápidamente, lo que las mantuvo intactas. Los científicos identificaron 12 huellas de Paranthropus boisei y tres de Homo erectus. Las pisadas muestran que ambas especies caminaban erguidas con un paso de talón a dedo, una forma completamente humana de moverse.
Por qué los locales y los científicos se dieron cuenta
Durante décadas, los investigadores han encontrado huesos y dientes de Paranthropus boisei y Homo erectus en las mismas capas de roca alrededor del Lago Turkana. Pero los huesos no pueden probar que dos especies vivieran una al lado de la otra en el mismo momento exacto. Las huellas son diferentes. Son una instantánea de un solo día. Las nuevas pisadas son la primera evidencia directa de que estos dos homínidos compartieron el mismo hábitat y posiblemente los mismos recursos. Las comunidades locales en la región de Turkana han sabido desde hace tiempo que el área guarda secretos antiguos. La región es un sitio Patrimonio Mundial de la UNESCO y uno de los lugares más importantes del planeta para estudiar la evolución humana.
Lo que revelan las huellas sobre nuestros primos antiguos
Paranthropus boisei tenía un cerebro pequeño y dientes grandes y planos diseñados para masticar plantas duras. Homo erectus tenía un cerebro más grande, fabricaba herramientas de piedra y es considerado un ancestro directo de los humanos modernos. Las huellas muestran que Paranthropus boisei tenía una estructura del pie muy similar a la de los humanos modernos, con un arco pronunciado y un dedo gordo alineado con los otros dedos. Esto significa que caminaba eficientemente sobre dos piernas, no como un simio. Las huellas de Homo erectus en el sitio son las más antiguas conocidas de esa especie. Juntas, las pisadas sugieren que dos parientes humanos muy diferentes vivieron en el mismo vecindario sin que uno eliminara al otro durante cientos de miles de años.
Estas huellas no nos dicen si las dos especies interactuaron o simplemente se ignoraron. Pero sí confirman que durante un largo tramo de la prehistoria, nuestros ancestros directos compartieron el planeta con otro primo que caminaba erguido. El suelo que pisaron ahora es un desierto seco, pero las huellas que dejaron han abierto una ventana poco común a un momento en que dos ramas del árbol genealógico humano estuvieron en la misma orilla.