Arqueólogos en China han recuperado un juego de mesa completo de 2,000 años de antigüedad de una tumba en Qingzhou, provincia de Shandong. El juego, conocido como Liubo, es un primo antiguo del ajedrez que fue jugado tanto por reyes como por plebeyos durante siglos.
Un juego que cruzaba las barreras de clase
Liubo no era exclusivo de las élites. Los registros históricos muestran que emperadores, nobles y gente común lo jugaban. El juego involucraba a dos jugadores moviendo piezas en un tablero cuadrado usando palos, no dados, para determinar los movimientos. El conjunto recién descubierto incluye 32 piezas de juego, un tablero roto y dos juegos de 12 varillas usadas para echar suertes. Fue encontrado en una tumba que data de la dinastía Han Occidental, que gobernó desde el 206 a.C. hasta el 9 d.C.
Lo que revela el descubrimiento
La excavación tuvo lugar en 2018 y 2019, pero los hallazgos solo se publicaron recientemente en la revista Cultural Relics in Southern China. La tumba pertenecía a un noble llamado Liu Ci, quien era pariente de un emperador de la dinastía Han. Los investigadores dicen que el juego está excepcionalmente bien conservado. La mayoría de los tableros de Liubo encontrados antes estaban dañados o incompletos. Este le da a los científicos una imagen más clara de cómo se jugaba y cómo se veía.
Los residentes locales en Qingzhou han mostrado gran interés en el hallazgo. El juego es parte de la profunda historia cultural de la región, y el descubrimiento ha generado conversaciones sobre el entretenimiento y la vida social antiguos. Para muchos, es un vínculo tangible con un pasado donde un mismo juego podía ser disfrutado por un rey y un campesino por igual.
Liubo eventualmente perdió popularidad alrededor de la dinastía Tang, reemplazado por juegos más nuevos como el Go y el ajedrez. Pero su legado como un juego que unió a diferentes clases perdura. Este descubrimiento ofrece una ventana completa y rara a un pasatiempo que una vez entretuvo a una civilización entera.