Frente a la costa de Noruega, científicos han observado a orcas embestir a sus presas con tanta violencia que los animales explotan al impacto. El comportamiento no es alimentación típica. Los investigadores creen que las orcas podrían estar jugando.
Un espectáculo violento frente a la costa noruega
Biólogos marinos observaron a las orcas atacar aves marinas y peces cerca de la superficie. En lugar de un mordisco rápido, las ballenas golpeaban con la cabeza o el cuerpo a alta velocidad. La fuerza era suficiente para reventar a la presa. Los restos se esparcían por el agua.
El estudio fue liderado por investigadores del Norwegian Orca Survey y la Universidad de Oslo. Documentaron el comportamiento durante varias temporadas en las aguas del norte de Noruega. Pescadores locales y operadores turísticos habían reportado avistamientos inusuales durante años. Ahora los científicos tienen evidencia en video del fenómeno.
Por qué los locales se dieron cuenta
Para la gente de las comunidades costeras, las orcas son una presencia familiar. Pero los ataques explosivos eran algo nuevo. Los pescadores veían aves y peces ser golpeados y destrozados sin ser comidos. Algunos temían que las ballenas se estuvieran volviendo más agresivas. Otros se preguntaban si las orcas tenían dificultades para encontrar comida.
Los investigadores dicen que las orcas no tenían hambre. A menudo dejaban las presas destruidas sin comer. Las ballenas parecían estar en buena salud y tenían suficiente comida disponible. El comportamiento parecía deliberado y repetitivo, no impulsado por la necesidad.
Lo que los científicos creen que está pasando
El equipo analizó horas de grabación. Vieron a las orcas embestir repetidamente a sus presas, a veces lanzándolas al aire antes de golpearlas. Las ballenas no siempre mataban al animal en el primer golpe. A veces jugaban con él, golpeándolo como si fuera un juguete.
Los científicos llaman a este tipo de comportamiento "juego con objetos". Es común en muchos animales inteligentes, incluidos delfines y primates. Las orcas podrían estar practicando su coordinación o simplemente disfrutando la sensación. Los investigadores señalan que el comportamiento no es nuevo. Podría haber estado ocurriendo durante años, pero solo se documentó en detalle recientemente.
El estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que las orcas tienen vidas sociales complejas y culturas variadas. Diferentes grupos de orcas alrededor del mundo tienen técnicas de caza distintas, dialectos vocales e incluso costumbres sociales. Este comportamiento de embestida podría ser otro ejemplo de una tradición local transmitida dentro de un grupo.
Una ventana a la cultura de las orcas
Los hallazgos no sugieren que las orcas sean peligrosas para los humanos. No hay registro de orcas salvajes atacando a personas de la misma manera que golpean a sus presas. El comportamiento parece estar dirigido solo a animales pequeños.
Lo que los científicos observaron es un recordatorio de que el comportamiento animal no siempre se trata de supervivencia. El juego también tiene un propósito. Puede fortalecer los lazos sociales, afinar habilidades y proporcionar estimulación. Para las orcas frente a Noruega, el juego puede ser tan importante como la caza.