Los parques nacionales y reservas de vida silvestre de Etiopía, celebrados durante mucho tiempo como victorias globales de conservación, podrían estar socavando silenciosamente el bienestar de las personas que viven más cerca de ellos. Un nuevo estudio publicado en junio de 2026 encontró que los hogares cerca de áreas protegidas en Etiopía reportan niveles más bajos de bienestar en comparación con aquellos que viven más lejos. El hallazgo desafía una suposición central de la conservación moderna: que proteger la naturaleza y apoyar a las comunidades locales pueden ir de la mano.
Tierras protegidas, personas desprotegidas
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Copenhague y el Instituto Etíope de Biodiversidad, analizó datos de encuestas de más de 3,000 hogares en todo Etiopía. El equipo comparó comunidades que viven a menos de 10 kilómetros de un área protegida con aquellas que viven entre 10 y 50 kilómetros de distancia. Midieron el bienestar usando un índice compuesto que incluía seguridad alimentaria, ingresos, salud y felicidad subjetiva. En casi todas las categorías, los hogares cerca de áreas protegidas obtuvieron puntuaciones más bajas. El patrón se mantuvo en diferentes tipos de áreas protegidas, incluidos parques nacionales, reservas de vida silvestre y santuarios forestales.
Por qué las familias locales pagan el precio
Etiopía ha expandido su red de áreas protegidas drásticamente en las últimas dos décadas, cubriendo ahora más del 14 por ciento del territorio del país. Estas zonas albergan vida silvestre única, incluido el lobo etíope y el babuino gelada, y atraen turismo internacional y financiamiento de donantes. Pero para los agricultores y pastores que viven en los bordes de estos parques, los costos son inmediatos. Las restricciones al pastoreo, la recolección de leña y la agricultura reducen los ingresos del hogar. El daño a los cultivos por animales salvajes es común, y los programas de compensación suelen ser lentos o inexistentes. El estudio encontró que estas presiones se acumulan con el tiempo, dejando a las familias con menos opciones y menor resiliencia ante crisis como la sequía.
Una tensión en el corazón de la conservación
Los hallazgos no sugieren que las áreas protegidas estén fallando en su misión ambiental. Los parques de Etiopía han ayudado a frenar la deforestación y proteger especies en peligro de extinción. Pero el estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que el éxito de la conservación y el bienestar local no siempre están alineados. Los investigadores señalan que los impactos negativos no son inevitables. Mencionan casos donde reservas gestionadas por comunidades o programas que comparten ingresos del turismo han producido mejores resultados tanto para las personas como para la vida silvestre. La pregunta, dicen, no es si proteger la tierra, sino cómo hacerlo sin dejar atrás a las personas que viven cerca.