Los asistentes de vuelo y los pilotos pueden estar absorbiendo más que solo millas de viajero frecuente. Un nuevo estudio vincula la exposición a la radiación cósmica en altitudes de crucero con un mayor riesgo de morir por cáncer, un hallazgo que podría reconfigurar cómo la industria de la aviación piensa sobre la salud de la tripulación.
La investigación, realizada en Estados Unidos, analizó décadas de datos de salud de más de 260,000 miembros de tripulaciones de vuelo en múltiples países. Encontró que aquellos que pasaban más tiempo en el aire tenían tasas significativamente más altas de mortalidad por cáncer, particularmente por cáncer de mama en mujeres y melanoma en hombres.
Lo que muestran los datos sobre carreras de larga duración
El estudio comparó a las tripulaciones de vuelo con la población general y encontró un patrón claro: cuantos más años pasaban volando, mayor era el riesgo de muerte por cáncer. Los miembros de la tripulación que trabajaron durante 15 años o más tenían casi el doble de riesgo de morir por cáncer de mama en comparación con el público general. Las muertes por melanoma también fueron elevadas, especialmente entre los miembros masculinos de la tripulación que acumulaban muchas horas de vuelo.
La radiación cósmica es la culpable. A grandes altitudes, la atmósfera terrestre ofrece menos protección contra los rayos cósmicos galácticos, que pueden penetrar en las cabinas de los aviones. A lo largo de una carrera, esa exposición se acumula, y los autores del estudio dicen que puede explicar las tasas elevadas de cáncer.
Por qué esto afecta de cerca a los trabajadores de la aviación
Los hallazgos han generado preocupación entre las tripulaciones de vuelo, que a menudo pasan décadas cruzando zonas horarias a 30,000 pies. Para muchos, el trabajo es un estilo de vida, no solo un sueldo. Los autores del estudio señalan que las tripulaciones de vuelo están expuestas a niveles de radiación que son varias veces más altos que los que reciben típicamente los trabajadores de plantas de energía nuclear, sin embargo, no están clasificados como trabajadores de radiación bajo la mayoría de las regulaciones.
Esa brecha regulatoria significa que las tripulaciones de vuelo pueden no recibir el mismo monitoreo de salud o medidas de protección que otros profesionales expuestos a radiación. Los autores del estudio argumentan que las aerolíneas y los reguladores deberían considerar actualizar los estándares de seguridad para reflejar la nueva evidencia.
Un llamado a una mejor protección y conciencia
El estudio no prueba que la radiación cósmica por sí sola cause estos cánceres, pero se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que las tripulaciones de vuelo enfrentan riesgos de salud ocupacional únicos. Los autores sugieren que las aerolíneas podrían reducir la exposición ajustando las rutas de vuelo, especialmente en rutas polares donde los niveles de radiación son más altos, y asegurando que las tripulaciones estén conscientes de su exposición acumulada.
Por ahora, el estudio sirve como un recordatorio de que las fuerzas invisibles sobre las nubes tienen consecuencias reales. A medida que el transporte aéreo continúa creciendo, también crece la necesidad de entender y mitigar los riesgos que enfrentan las personas que lo hacen posible.