Un laboratorio en Japón ahora funciona casi completamente con mano de obra robótica. Los científicos humanos principalmente observan. Las máquinas diseñan experimentos, pipetean líquidos, agitan cultivos y registran resultados sin que una persona toque una mesa.
Los robots no solo traen café. También piensan.
La instalación es parte de un proyecto a largo plazo para construir lo que los investigadores llaman un laboratorio completamente autónomo. Para 2040, esperan operar un sitio con miles de robots capaces de realizar experimentos de principio a fin. Los robots usan aprendizaje automático para decidir qué probar a continuación. Aprenden de cada resultado y ajustan su próximo movimiento. Los científicos humanos establecen el objetivo general, pero los robots manejan el trabajo diario de prueba y error.
Los investigadores locales ven esto como una forma de acelerar los descubrimientos.
El laboratorio está ubicado en Japón, un país que ha invertido durante mucho tiempo en robótica para las industrias manufactureras y de servicios. Ahora esa inversión se está trasladando a la ciencia básica. Las personas que dirigen el laboratorio dicen que los robots pueden trabajar las 24 horas del día, nunca se cansan y no cometen errores por aburrimiento. Eso es importante para los científicos locales que enfrentan presión para publicar más rápido y estirar los fondos limitados. Un robot que trabaja 24 horas al día puede realizar más experimentos en una semana que un equipo humano en un mes.
El proyecto aún está en sus primeras etapas. El laboratorio actual tiene un puñado de robots, no miles. Pero los investigadores ya están viendo resultados. Los robots han reproducido experimentos conocidos y, en algunos casos, han encontrado nuevas condiciones que los investigadores humanos habían pasado por alto. El equipo ahora está trabajando para hacer que los robots sean más flexibles, para que puedan cambiar entre diferentes tipos de experimentos sin ayuda humana.
Este cambio no significa que los científicos humanos se queden sin trabajo. Los investigadores enfatizan que todavía se necesitan personas para hacer las grandes preguntas e interpretar los resultados. Los robots manejan el trabajo repetitivo. La esperanza es que la automatización libere la creatividad humana para las partes de la ciencia que requieren perspicacia, no solo resistencia.
Por ahora, el laboratorio en Japón ofrece un vistazo a un futuro donde la persona con bata blanca es más un director que un trabajador de mesa. Los robots tocan. Los humanos escuchan algo nuevo.