Un niño de 14 años en China que perdió su pierna por cáncer óseo ahora pasa horas cada día driblando y tirando en una cancha de baloncesto rural, usando una muleta casera que su padre construyó con tubos de acero y goma. Zhang Jiacheng, de una aldea en la provincia de Guangdong, se ha convertido en una sensación local por negarse a dejar que la amputación termine con su sueño de jugar baloncesto profesional.
La invención de un padre que mantiene vivo un sueño
Zhang perdió su pierna derecha por osteosarcoma en 2020. Después de la cirugía, su padre, un obrero de fábrica, soldó una muleta ligera que permite al niño girar, saltar y lanzar triples. La muleta tiene una base curva de metal que actúa como un segundo pie, dándole a Zhang la estabilidad que necesita para competir contra jugadores sin discapacidad. Practica hasta tres horas después de la escuela, a menudo hasta que las luces de la cancha se apagan.
Por qué el pueblo se une a sus tiros
Los vecinos de su pequeño pueblo notaron por primera vez a Zhang jugando solo en una cancha de concreto agrietada cerca de su casa. La noticia se corrió, y pronto los niños locales comenzaron a unirse a sus partidos improvisados. Su madre contó a los periodistas que la familia se preocupaba por su seguridad al principio, pero ahora ven el baloncesto como su mayor fuente de alegría. La comunidad ha donado balones y zapatos, y un entrenador local ofreció sesiones de entrenamiento gratuitas los fines de semana.
La historia de Zhang ganó atención más amplia después de que un video de él superando a un defensor y encestando un tiro en suspensión se compartiera en línea. Él dice que su objetivo es probar para un equipo juvenil profesional en China. Su padre ya está planeando una muleta más fuerte y ligera para cuando su hijo crezca.
Este adolescente en la China rural no ha dejado que una pierna faltante le impida perseguir un lugar en la cancha. Su rutina diaria de ejercicios y juegos muestra cómo es la determinación cuando una familia y un pueblo se niegan a decir que no.