El lugar más prometedor del sistema solar para buscar vida más allá de la Tierra podría haberse vuelto mucho más difícil de explorar. Nuevas simulaciones por computadora muestran que Europa, la luna helada de Júpiter, probablemente atrapa su océano oculto de manera tan efectiva que el agua de las profundidades nunca llegaría a la superficie.
Los científicos creían desde hace tiempo que el océano enterrado de Europa podría ser la mejor oportunidad para encontrar condiciones habitables en otras partes del sistema solar. Esperaban que el agua de ese océano pudiera ascender a través de grietas en el hielo y formar reservorios poco profundos que futuras naves espaciales pudieran muestrear fácilmente. La nueva investigación sugiere que ese viaje es casi imposible.
El agua se congela antes de poder ascender
El científico de Rutgers Lujendra Ojha lideró un estudio publicado en Nature Astronomy que probó si el agua líquida podría viajar hacia arriba a través de fracturas en el hielo de Europa. El equipo usó simulaciones por computadora para modelar lo que sucede cuando el agua cálida del océano entra en grietas frías de la capa congelada de la luna.
Los resultados fueron contundentes. El agua turbulenta pierde calor rápidamente a medida que asciende. Se forman cristales de hielo que obstruyen las fracturas, a veces en cuestión de horas. El viaje desde el océano profundo hasta las capas superiores de hielo es mucho menos probable de lo que muchos científicos habían supuesto.
Ojha dijo que el estudio esencialmente refutó la idea de que el agua pueda hacer ese viaje sin congelarse en el camino. La capa de hielo parece ser una barrera mucho más fuerte de lo que se pensaba.
El agua superficial podría venir de derretimiento local
Si futuras naves espaciales detectan bolsas poco profundas de agua líquida debajo de la superficie de Europa, esos reservorios podrían no contener agua del océano profundo. Las simulaciones sugieren que podrían formarse en su lugar cuando secciones de la capa de hielo se derriten localmente.
Esta distinción importa porque los científicos se sienten atraídos por Europa debido a la combinación de agua líquida, química y energía. Esos tres factores son esenciales para evaluar si un entorno podría albergar vida. El agua superficial sería mucho más fácil de investigar que el océano profundamente enterrado.
Pero si esos reservorios superficiales están aislados del océano subterráneo, podrían ofrecer poca información sobre la característica más científicamente convincente de Europa. El océano profundo sigue siendo el objetivo principal para quienes buscan vida, pero alcanzarlo se ha convertido en un problema mucho más complicado.
La nave espacial Europa Clipper de la NASA tiene previsto llegar a Júpiter en abril de 2030. Será la primera misión en apuntar específicamente a Europa para una investigación científica detallada. Los nuevos hallazgos significan que, independientemente de lo que descubra la nave, interpretar esos resultados requerirá una consideración cuidadosa de lo que yace debajo y de lo que no asciende.