Las células madre cultivadas a bordo de la Estación Espacial Internacional se multiplicaron más rápido y de forma más robusta que las células idénticas cultivadas en la Tierra, un hallazgo que podría cambiar la forma en que los científicos desarrollan tratamientos para el cáncer y otras enfermedades.
Investigadores de la NASA y la Universidad de California, Berkeley, enviaron células madre hematopoyéticas, que dan lugar a células sanguíneas e inmunitarias, a la ISS en 2025. Las células se cultivaron en microgravedad durante 14 días. Cuando regresaron, las células cultivadas en el espacio se habían expandido más que las mantenidas en laboratorios terrestres, y conservaron su capacidad de desarrollarse en diferentes tipos de células sanguíneas.
Por qué la microgravedad importa para el crecimiento celular
En la Tierra, la gravedad comprime las células y limita su capacidad de dividirse y multiplicarse en cultivos de laboratorio. En el entorno casi ingrávido de la órbita terrestre baja, las células flotan libremente y pueden expandirse en tres dimensiones. Esto les permite comportarse más como lo hacen dentro del cuerpo humano. Las células madre cultivadas en el espacio también mostraron niveles más bajos de marcadores de estrés y envejecimiento en comparación con los controles cultivados en la Tierra. Esto sugiere que la microgravedad podría proporcionar un entorno más natural para ciertos tipos de producción celular.
Qué significa esto para los pacientes
Las terapias con células madre ofrecen esperanza para tratar leucemia, linfoma, trastornos autoinmunes y enfermedades sanguíneas genéticas. Pero un obstáculo importante ha sido producir suficientes células madre sanas en el laboratorio para tratar a los pacientes. Los métodos actuales a menudo producen cantidades limitadas de células, y las células pueden perder potencia durante la expansión. Los resultados basados en el espacio apuntan a una posible solución alternativa: fabricar células madre en órbita y luego enviarlas de vuelta a la Tierra para uso médico. El equipo de investigación ahora planea misiones de seguimiento para probar si las células cultivadas en el espacio pueden trasplantarse de manera segura y efectiva en modelos animales.
Quién está detrás del trabajo
El proyecto es parte del esfuerzo más amplio de la NASA para usar la ISS como plataforma para la investigación biomédica. La Universidad de California, Berkeley, lideró el diseño del experimento, y las células se lanzaron en una misión de carga de SpaceX. Las comunidades locales en California han seguido de cerca la investigación, ya que el estado alberga importantes institutos de investigación de células madre y centros de tratamiento del cáncer. Para los residentes y profesionales médicos allí, la posibilidad de una cadena de suministro basada en el espacio para células madre no es ciencia ficción. Es un objetivo a corto plazo.
El panorama general
El estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que los vuelos espaciales pueden alterar procesos biológicos de maneras que beneficien a la medicina. Si futuros experimentos confirman la seguridad y eficacia de las células madre cultivadas en el espacio, el enfoque podría algún día ayudar a satisfacer la demanda global de células trasplantables. Por ahora, el trabajo permanece en etapas tempranas. Pero las células que crecieron más rápido en órbita ya han dado a los investigadores un objetivo más claro: aprender a replicar esas condiciones en la Tierra, o decidir seguir cultivándolas entre las estrellas.