Las hembras de delfín guardan rencor. Y esos rencores influyen con quién se aparean. Una nueva investigación de Australia muestra que las hembras de delfín recuerdan qué machos actuaron agresivamente hacia ellas, y luego evitan a esos machos al elegir pareja.
El estudio rastreó delfines nariz de botella del Indo-Pacífico en la Bahía Shark, Australia Occidental. Los científicos observaron que las hembras que habían sido perseguidas, mordidas o acosadas por ciertos machos tenían muchas menos probabilidades de aparearse con esos mismos machos después. La memoria de la agresión duraba años.
Una memoria social que cambia las decisiones de apareamiento
Investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur y la Universidad de Australia Occidental analizaron 25 años de datos de comportamiento. Se centraron en 68 hembras de delfín y sus interacciones con los machos. El equipo registró actos agresivos como acorralamiento, mordeduras y amenazas vocales fuertes. Las hembras que experimentaron estos comportamientos luego evitaron a los machos agresivos durante las temporadas de apareamiento.
Los machos de delfín a menudo forman alianzas para perseguir y coaccionar a las hembras. Pero el estudio encontró que las hembras usaban su memoria social para contrarrestar esta presión. Se alejaban nadando, se escondían en lechos de pastos marinos o buscaban protección de otras hembras. Algunas hembras incluso formaban vínculos temporales con machos menos agresivos.
Por qué investigadores locales y conservacionistas tomaron nota
La Bahía Shark es un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO y un punto caliente para la investigación de delfines. La comunidad local en Australia Occidental ha estado fascinada durante mucho tiempo por la inteligencia de estos animales. Este estudio añadió una nueva capa: mostró que las hembras de delfín no son pasivas en el apareamiento. Ellas eligen activamente pareja basándose en la experiencia pasada.
Los conservacionistas de la región señalaron que entender la dinámica social de los delfines ayuda a gestionar el turismo y el tráfico de barcos. Si la actividad humana interfiere con la capacidad de las hembras de delfín para recordar o evitar a los machos agresivos, podría afectar la salud de la población. La investigación también planteó preguntas sobre cómo la contaminación acústica podría interferir con las señales acústicas que los delfines usan para reconocer individuos.
Los hallazgos fueron publicados en la revista Current Biology. Se suman a un creciente cuerpo de evidencia de que los delfines poseen una cognición social sofisticada. Las hembras de delfín, resulta, mantienen un registro mental de quién las ha perjudicado. Y usan ese registro para tomar decisiones que afectan su supervivencia y la supervivencia de sus crías.