El 12 de agosto de 2026, partes de Europa presenciarán un eclipse solar total, un evento raro que dura solo minutos. Pero los científicos de la ESA no esperan a la Luna para revelar la corona oculta del Sol. Han construido un par de satélites que crean eclipses artificiales bajo demanda, dándoles horas de observación en lugar de momentos fugaces.
La corona, la atmósfera exterior del Sol, es donde nace el clima espacial. Es aquí donde el viento solar se acelera y se originan las eyecciones de masa coronal, eventos que pueden interrumpir satélites, redes eléctricas y comunicaciones en la Tierra. Sin embargo, esta región es normalmente invisible, su débil resplandor ahogado por el brillante disco solar. Solo durante un eclipse total, cuando la Luna bloquea al Sol, la corona puede verse a simple vista.
Una misión que imita a la Luna
La misión Proba-3 de la ESA, lanzada para resolver este problema, consiste en dos satélites que vuelan a 150 metros de distancia. Una nave, el Ocultador, actúa como la Luna, bloqueando la luz del Sol. La otra, el Coronógrafo, lleva un instrumento llamado ASPIICS para capturar imágenes de la corona. Esta configuración permite a los científicos observar la corona durante horas seguidas, no solo los pocos minutos que proporciona un eclipse natural.
Andrei Zhukov, investigador principal de ASPIICS en el Real Observatorio de Bélgica, señaló que Proba-3 completó recientemente su 62º eclipse artificial. Esta imagen en particular fue tomada unas dos semanas antes del próximo eclipse natural, un momento que es científicamente valioso porque el Sol gira media vuelta sobre su eje en ese período.
Por qué importa a la gente local
Para la gente de Groenlandia, Islandia, España y Portugal, el eclipse del 12 de agosto es un evento espectacular, que convierte el día en penumbra durante más de dos minutos. Pero para los científicos, es una rara oportunidad de estudiar la corona desde el suelo, complementando los datos que Proba-3 recoge desde el espacio. Los eclipses artificiales de la misión no son solo una hazaña técnica; son una forma de ampliar nuestro entendimiento de la influencia del Sol en nuestro mundo dependiente de la tecnología.
La capacidad de crear eclipses bajo demanda significa que los investigadores ya no tienen que esperar a raros eventos naturales. Las observaciones continuas de Proba-3 ayudan a llenar vacíos en nuestro conocimiento, particularmente la región entre la superficie solar y la corona exterior, que la mayoría de los coronógrafos no pueden imagear.
A medida que se acerca el eclipse natural, los datos del 62º eclipse artificial de Proba-3 se compararán con observaciones desde tierra. Esta sinergia entre eclipses artificiales y naturales podría desbloquear nuevos conocimientos sobre el comportamiento de la corona, ayudando a predecir el clima espacial que nos afecta a todos.