Una startup quiere lanzar 50.000 satélites a órbita, cada uno con un espejo gigante, para reflejar luz solar de vuelta a la Tierra y aumentar la generación de energía solar por la noche. Astrónomos en Chile dicen que el plan podría arruinar su capacidad para estudiar el universo.
La empresa detrás de la idea, cuyo nombre no fue revelado en el informe, dice que los espejos en órbita podrían ayudar a granjas solares a producir electricidad después del anochecer. El concepto implica una constelación de satélites que redirigirían la luz solar hacia paneles solares en tierra, extendiendo efectivamente las horas en que se puede cosechar energía renovable. El proyecto aún está en etapas tempranas, pero la escala es enorme: 50.000 naves espaciales con espejos.
Cielos chilenos bajo amenaza
Chile alberga algunos de los observatorios astronómicos más importantes del mundo, incluido el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array y el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral. Estas instalaciones dependen de cielos excepcionalmente oscuros y despejados para observar objetos débiles a miles de millones de años luz. Los astrónomos en Chile están profundamente preocupados de que un denso enjambre de satélites reflectantes comprometa gravemente sus telescopios. Los espejos podrían crear rayas brillantes en las imágenes, ahogar señales débiles y alterar permanentemente el cielo nocturno visto desde la Tierra.
Un conflicto entre dos futuros
La propuesta enfrenta dos visiones de progreso. Un lado ve una oportunidad para hacer más confiable la energía renovable capturando luz solar que de otro modo se perdería en el espacio. El otro lado ve una amenaza existencial para la astronomía terrestre, un campo ya afectado por la proliferación de megaconstelaciones de satélites de comunicaciones. Las comunidades locales en el norte de Chile, donde se ubican muchos observatorios, han construido economías en torno al turismo astronómico y la investigación. Los espejos podrían alterar tanto la ciencia como los medios de vida vinculados a ella.
Qué sigue
La startup aún no ha lanzado ningún satélite, y el plan enfrenta importantes obstáculos técnicos y regulatorios. Los astrónomos piden discusiones internacionales sobre la protección de los cielos oscuros antes de que comience cualquier despliegue. El resultado pondrá a prueba si el mundo puede equilibrar la demanda de energía limpia con la preservación de la observación científica. No se han tomado decisiones, pero el debate ya comenzó en Chile, donde lo que está en juego está escrito en las estrellas.