Científicos en Chile descubrieron que el ángulo de una foto de cámara trampa puede marcar la diferencia entre identificar un gato guiña y otro. Este pequeño felino salvaje, nativo de Chile y Argentina, se ve casi idéntico para el ojo inexperto. Pero los investigadores encontraron que diferencias sutiles en las muescas de las orejas, las rayas de la cola y las marcas faciales se vuelven visibles solo cuando el gato es fotografiado desde el ángulo correcto.
El desafío de detectar un solo guiña entre una multitud de parecidos
El guiña, también conocido como kodkod, es uno de los felinos salvajes más pequeños de las Américas. Pesa solo entre dos y tres kilogramos. Durante años, los conservacionistas lucharon por rastrear animales individuales porque sus marcas son muy similares. Las cámaras trampa estándar a menudo capturaban imágenes borrosas o con mal ángulo que hacían casi imposible la identificación. Sin saber cuántos gatos individuales vivían en un área, los investigadores no podían medir con precisión el tamaño de la población ni los patrones de movimiento.
Una solución simple: reposicionar las cámaras para capturar las orejas y la cola
Un equipo liderado por investigadores en Chile probó un nuevo enfoque. Colocaron cámaras trampa a alturas y ángulos específicos para capturar las orejas y la cola del guiña con mayor claridad. Las muescas en las orejas, que son únicas para cada gato, se volvieron visibles en las imágenes. Los patrones de rayas en la cola también ayudaron a distinguir un animal de otro. El método funcionó en múltiples sitios en el sur de Chile, donde el guiña vive en bosques templados lluviosos. Comunidades locales y propietarios de tierras ayudaron permitiendo cámaras en sus propiedades. Les importaba porque el guiña a veces se alimenta de aves de corral, y un mejor rastreo podría llevar a soluciones no letales para el conflicto.
Por qué esto importa para una especie recientemente reclasificada
En 2025, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza reclasificó al guiña de vulnerable a preocupación menor. Ese cambio reflejó mejores estimaciones de población, pero el monitoreo preciso sigue siendo esencial. Sin métodos de identificación confiables, los conservacionistas corren el riesgo de pasar por alto disminuciones. La técnica del ángulo de cámara les da a los investigadores una herramienta de bajo costo para seguir rastreando la especie. También ofrece un modelo para estudiar otros pequeños felinos esquivos alrededor del mundo. El trabajo muestra que a veces el mayor avance no es un nuevo dispositivo, sino una forma más inteligente de usar las herramientas que ya se tienen.