Un equipo de científicos está disparando láseres desde aviones para medir la capa de nieve en el oeste de Estados Unidos, y lo que están encontrando es alarmante. La capa de nieve en muchas cuencas montañosas ha caído a niveles críticamente bajos, amenazando el suministro de agua para millones de personas. Estas misiones de alta tecnología están revelando la magnitud de la pérdida en tiempo real.
Láseres aéreos revelan la escala oculta de la pérdida de nieve
La tecnología, conocida como lidar, funciona disparando pulsos láser desde un avión que vuela sobre el terreno y la superficie de la nieve. Al comparar las dos mediciones, los investigadores pueden calcular la profundidad de la nieve con una precisión notable en áreas vastas y remotas. Los vuelos cubren cientos de millas de terreno montañoso que tomaría semanas recorrer a pie.
Por qué el oeste depende de cada copo
En Estados Unidos, los estados del oeste dependen en gran medida de la capa de nieve que se acumula en las montañas durante el invierno y se derrite lentamente durante la primavera y el verano. Ese agua de deshielo llena embalses, riega tierras de cultivo y suministra agua potable a ciudades desde Denver hasta Los Ángeles. Este año, la capa de nieve en varias cuencas clave está muy por debajo del promedio histórico, y algunas áreas se acercan a mínimos récord.
Las misiones están dirigidas por científicos de la NASA y varias universidades. Han estado volando sobre Sierra Nevada, las Montañas Rocosas y la Cordillera de las Cascadas. Los gestores de agua locales y los agricultores siguen de cerca los datos porque afectan directamente las decisiones sobre asignaciones de agua y declaraciones de sequía. La baja capa de nieve significa que habrá menos agua disponible más adelante en el año.
Lo que muestran los números hasta ahora
Los estudios con lidar han documentado el equivalente de agua en la nieve, la cantidad de agua contenida en la nieve, en niveles que son del 50 al 80 por ciento de lo normal en algunas cuencas. En algunos lugares, la capa de nieve es la más baja jamás registrada para esta época del año. Las mediciones son más precisas que los métodos antiguos que dependían de sensores en tierra y cursos de nieve manuales.
Estos vuelos son parte de un esfuerzo más amplio para entender cómo está cambiando el ciclo del agua en la región. Los datos ayudarán a ciudades y granjas a planificar para los próximos meses. Por ahora, las lecturas del láser confirman lo que muchos temían: el depósito congelado del oeste se está reduciendo rápidamente.