Una nave espacial diseñada para encontrar otros planetas Tierra está siendo horneada y congelada en la mayor cámara de vacío de Europa. El satélite Plato de la Agencia Espacial Europea, sellado dentro de un colosal cilindro negro en Francia, soporta los brutales extremos del espacio mientras sus 26 lentes de cámara miran hacia arriba, a la espera de su misión cósmica.
Una prueba de fuego y hielo
Ingenieros del Centro de Pruebas de la Agencia Espacial Europea sellaron la nave espacial Plato en el Gran Simulador Espacial el 18 de febrero. Desde principios de marzo, la sonda ha enfrentado un régimen punitivo. La cámara cilíndrica, de 15 metros de alto y 10 de ancho, usa potentes bombas para crear un vacío mil millones de veces más delgado que la atmósfera terrestre al nivel del mar. Nitrógeno líquido inunda la carcasa de la cámara para replicar el frío profundo del vacío.
La mirada sensible de la misión
En el corazón de esta prueba están las 26 cámaras ultrasensibles de Plato, visibles en una foto cenital como un grupo de lentes azules y brillantes. Esta formación única es el instrumento definitorio de la misión. Una vez en órbita, estas cámaras monitorearán simultáneamente el brillo de más de 150.000 estrellas, observando las pequeñas y regulares caídas de luz causadas por planetas que cruzan sus caras. El objetivo principal son mundos terrestres que orbitan estrellas similares al Sol, posibles parientes de nuestro propio planeta.
Simulando la dura realidad del espacio
Para asegurar que Plato pueda sobrevivir su viaje real, la cámara de prueba lo somete a extremos opuestos simultáneamente. Una red de elementos calefactores simula la intensa radiación del Sol, tostando la parte trasera de la nave, con sus paneles solares y escudo térmico, hasta unos abrasadores 160 grados Celsius. Mientras tanto, el lado del instrumento que enfrenta el frío oscuro simulado del espacio, incluida la crítica matriz de cámaras y la bancada óptica, se mantiene a unos gélidos menos 80 grados Celsius. Esta marcada división de temperatura valida el diseño térmico y el aislamiento de la nave antes de que salga de la Tierra.
Plato está programado para emerger de este crisol similar al espacio a finales de marzo. Los datos recopilados serán vitales para los preparativos finales antes de su lanzamiento planeado en un cohete Ariane 6 en enero de 2027. Esta rigurosa fase de pruebas representa un desafío terrestre final y crítico para una nave espacial construida para abrir una nueva ventana a mundos distantes y potencialmente habitables.