Tres vértebras fosilizadas estuvieron en una colección japonesa por más de dos décadas antes de que los científicos se dieran cuenta de que pertenecían a una especie de salamandra gigante que nadie había descrito antes. Los huesos, descubiertos a finales de los 90 en la prefectura de Oita en la isla de Kyushu, ahora han sido identificados como un nuevo género y especie de salamandra gigante que vivió hace aproximadamente 3.5 millones de años.
Una salamandra diferente a cualquier especie conocida
Investigadores de la Universidad de Kioto reexaminaron los fósiles y los compararon con esqueletos de salamandras gigantes vivas. La vértebra media del tronco contenía características anatómicas que no aparecen en ningún otro miembro conocido de la familia Cryptobranchidae. Esa diferencia llevó al equipo a concluir que los fósiles representaban tanto una especie previamente desconocida como un nuevo género. Lo nombraron Limnospondylus ajimuensis, combinando palabras griegas para lago y vértebra con una referencia a la región de Ajimu donde se encontraron los huesos.
Un gigante de un metro del antiguo Kyushu
Los fósiles se conservaron en la Formación Tsubusugawa, una capa de sedimentos lacustres antiguos de la época del Plioceno. Otros fósiles encontrados en la misma formación incluyen elefantes y cocodrilos, animales que ya no son nativos de Japón. Juntos, estos restos apuntan a un período en que Kyushu era más cálido y húmedo que hoy. Limnospondylus ajimuensis vivía en amplios lagos de agua dulce y pantanos y pudo haber alcanzado unos 1.1 metros de largo como adulto.
Solo cinco géneros de la familia Cryptobranchidae se habían descrito antes de este descubrimiento. El reconocimiento de otro género suma al entendimiento de los científicos sobre la diversidad de las salamandras gigantes. El sitio de Ajimu es el único lugar en el mundo donde se han encontrado fósiles de la familia de salamandras gigantes y géneros vivos, según el equipo de investigación. El descubrimiento sugiere que muchas más salamandras gigantes desconocidas podrían estar escondidas entre fósiles que antes recibieron una clasificación incorrecta.