El satélite que lanzó el programa europeo de observación Copernicus debía durar siete años. Siguió funcionando doce.
Sentinel-1A, el primer satélite de Copernicus, terminó su misión el 29 de junio de 2026. El centro de operaciones de la ESA en Alemania confirmó el apagado. El satélite superó su diseño original por cinco años y se volvió aún más crítico después de que fallara su satélite gemelo.
Un ojo de radar que nunca parpadeó
Sentinel-1A se lanzó el 3 de abril de 2014 desde la Guayana Francesa. Llevaba un radar avanzado de apertura sintética en banda C que podía ver a través de nubes y oscuridad. Esto significaba que entregaba imágenes de alta resolución de la Tierra de día y de noche, en cualquier clima.
El satélite rastreó el hielo marino del Ártico, monitoreó el movimiento de glaciares, detectó derrames de petróleo, mapeó inundaciones y apoyó la respuesta a desastres en todo el mundo. Sus datos se convirtieron en una herramienta indispensable para la vigilancia ambiental y la seguridad pública.
Dando la talla cuando falló su gemela
En 2021, Sentinel-1B sufrió una falla en el sistema de energía. Eso dejó a Sentinel-1A cargando con la mayor parte de la responsabilidad de mantener la capacidad europea de observación radar de la Tierra. El satélite que ya había superado su duración de misión prevista siguió funcionando cinco años más.
La ESA puso todos los datos de Sentinel-1A a disposición gratuita de usuarios en todo el mundo. Los millones de imágenes de radar que adquirió apoyan la investigación científica, los estudios climáticos, el monitoreo agrícola, la seguridad marítima y los esfuerzos de ayuda humanitaria. El archivo seguirá informando la investigación y la toma de decisiones durante décadas.
Las últimas imágenes
Dos de las últimas imágenes de radar que Sentinel-1A envió antes de retirarse capturaron el oeste de Islandia y Melbourne, Australia. En las semanas previas al apagado, los controladores de la misión realizaron complejas maniobras orbitales para preparar al satélite para su estado final.
La jubilación de Sentinel-1A no deja un vacío. La misión continúa con Sentinel-1C y Sentinel-1D, asegurando que Europa mantenga una observación radar continua de la Tierra. El satélite que lo inició todo ha dejado de transmitir, pero el programa que lanzó sigue vigilando.