En Australia, científicos usan extracto de vainilla y huevos falsos para que los zorros se sientan enfermos, todo en un esfuerzo por evitar que se coman los huevos de tortuga. La idea es simple: enseñar a un depredador invasor a asociar el olor de un nido de tortuga con náuseas, para que aprenda a dejar los nidos reales en paz.
Un truco de náuseas que reconfigura el instinto del depredador
Investigadores de la Universidad La Trobe en Victoria, Australia, han estado probando un método llamado aversión condicionada al sabor. Colocan huevos artificiales que huelen a vainilla cerca de nidos reales de tortuga. Cuando un zorro desentierra y se come uno de estos huevos falsos, el huevo contiene un químico que provoca náuseas temporales. El zorro no muere, pero se siente mal. Con el tiempo, el zorro aprende a evitar cualquier cosa que huela a vainilla, incluyendo los huevos reales de tortuga que los científicos han cubierto ligeramente con el mismo aroma.
Por qué las comunidades ribereñas locales están prestando mucha atención
El proyecto se centra en las tortugas de agua dulce de la región del río Murray en el sureste de Australia. Los zorros no son nativos de Australia. Fueron introducidos por colonos europeos y se han convertido en una gran amenaza para la fauna nativa. Para las tortugas, el problema es grave. Los zorros desentierran nidos enteros y se comen todos los huevos. En algunas áreas, la depredación de los zorros ha llevado a las poblaciones de tortugas al borde de la extinción local. Grupos de conservación locales y residentes que viven a lo largo del río han visto cómo el número de tortugas ha disminuido durante años. Les importa porque las tortugas juegan un papel en mantener saludables los ecosistemas fluviales, y porque perderlas significaría perder una parte del paisaje natural con el que crecieron.
Cómo funciona el entrenamiento en el campo
El equipo coloca los huevos falsos con aroma a vainilla directamente en nidos reales de tortuga durante la temporada de anidación. Los zorros que encuentran los nidos se enferman después de comerse los señuelos. Luego, los científicos monitorean si los zorros individuales regresan a los mismos nidos o a otros cercanos. Los primeros resultados muestran que los zorros que han sido condicionados de esta manera tienden a evitar las áreas con olor a vainilla durante semanas o incluso meses. Los investigadores ahora están probando si la aversión dura lo suficiente para proteger a las tortugas durante todo el período de incubación, que es de aproximadamente dos a tres meses.
Una herramienta que no mata al zorro
A diferencia del envenenamiento o la captura, este enfoque no daña al zorro de forma permanente. Solo cambia su comportamiento. Eso importa en Australia, donde los zorros están muy extendidos y los métodos letales de control pueden ser controvertidos o poco prácticos en ciertas áreas. Si la técnica resulta confiable, podría dar a los gestores del territorio una nueva forma de proteger los nidos de tortuga sin eliminar a los zorros del paisaje por completo.
El trabajo aún está en sus primeras etapas, pero la lógica es difícil de ignorar. Si se puede enseñar a un zorro a sentirse enfermo con el olor de la vainilla, podría dejar de desenterrar nidos de tortuga por sí solo. Eso significaría más crías llegando al agua, y una mejor oportunidad para una especie que ha estado desapareciendo silenciosamente de los ríos australianos.