El telescopio espacial James Webb ha capturado un cofre cósmico lleno no de oro, sino de docenas de estrellas recién nacidas. Este tesoro celestial se encuentra en la nebulosa de Carina, una región de formación estelar a unos 7.500 años luz de la Tierra en la constelación de Carina, y brilla desde su interior gracias a la intensa radiación de sus habitantes estelares.
Un cofre esculpido por la luz y los vientos estelares
La estructura, acertadamente llamada el Cofre del Tesoro, es un glóbulo cometario, una nube aislada de gas y polvo con una cabeza densa y una cola barrida. Aunque estas nubes a menudo se asemejan a cometas, esta se ve notablemente como un cofre de madera con la tapa abierta de par en par. La escultura es obra de la luz penetrante y los vientos expansivos de estrellas masivas cercanas, que moldean las nubes de polvo en formas intrincadas.
Dentro del cofre: un cúmulo de estrellas jóvenes
La cámara de infrarrojo cercano (NIRCam) de Webb reveló que el cofre contiene un cúmulo compacto de unas 70 estrellas, la más masiva de las cuales es una rara estrella de tipo O con unas 19 veces la masa del Sol. El cúmulo tiene probablemente unos 1,3 millones de años, aunque estimaciones anteriores sugerían que podría tener tan solo 100.000 años. Debido a su juventud, el cúmulo permanece profundamente incrustado en nubes de polvo, con muchas estrellas rodeadas de discos circunestelares. Con el tiempo, la brillante luz estelar disipará el gas circundante y revelará todo el cúmulo.
La nebulosa de Carina, que abarca unos 260 años luz, es la región de formación estelar masiva más cercana donde los astrónomos pueden estudiar toda la gama de formación de estrellas. Alberga algunas de las estrellas más masivas de nuestra galaxia, incluida Eta Carinae, un sistema estelar ubicado a solo 39 años luz del Cofre del Tesoro. Eta Carinae contiene una estrella 100 veces más masiva que el Sol y unas 5 millones de veces más luminosa. Cerca, el cúmulo estelar Trumpler 16 añade a la intensa radiación con varias estrellas masivas extremadamente calientes.
Los astrónomos usaron Webb como parte del programa de observación #5408 para estudiar cómo las estrellas jóvenes en la nebulosa de Carina recogen gas de su entorno y lo expulsan a través de flujos de salida. Esta investigación ayuda a explicar cómo las estrellas moldean sus vecindarios, ofreciendo una valiosa oportunidad para entender las etapas más tempranas de la evolución estelar. El Cofre del Tesoro, con su tapa abierta y su interior brillante, es un recordatorio impactante de que las joyas más preciosas del universo son a menudo las propias estrellas.