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Los brazos espirales de la Vía Láctea están más lejos de lo que creíamos

La Vía Láctea acaba de hacerse más grande. Nuevos datos del Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA y del XMM-Newton de la ESA sugieren que dos de los brazos espirales de nuestra galaxia están más lejos de la Tierra de lo que...

La Vía Láctea acaba de hacerse más grande. Nuevos datos del Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA y del XMM-Newton de la ESA sugieren que dos de los brazos espirales de nuestra galaxia están más lejos de la Tierra de lo que los astrónomos creían. El hallazgo redefine el mapa de la galaxia que llamamos hogar.

Una nueva mirada a los bordes exteriores de la galaxia

Los astrónomos usaron datos de rayos X para medir la distancia a fuentes brillantes de luz de alta energía en los dos brazos espirales más externos de la Vía Láctea. Estos brazos, conocidos como Scutum-Centaurus y Perseo, parecen estar ubicados más lejos de la Tierra de lo que mostraban modelos anteriores. El trabajo se basó en observaciones de binarias de rayos X, sistemas donde una estrella muerta extrae material de una estrella compañera y emite potentes rayos X. Al localizar estos objetos, los investigadores pudieron rastrear las verdaderas posiciones de los brazos.

Por qué el mapa antiguo ya no encaja

Los mapas anteriores de la Vía Láctea se construyeron en gran parte a partir de observaciones de radio e infrarrojos. Esos métodos funcionan bien para estructuras cercanas, pero se vuelven menos fiables a grandes distancias. Los rayos X atraviesan el gas y el polvo de forma más limpia, dando a los científicos una visión más nítida de las regiones lejanas de la galaxia. El nuevo análisis sugiere que el brazo Scutum-Centaurus está aproximadamente un 15 por ciento más lejos de lo estimado anteriormente, y el brazo de Perseo podría estar aún más distante. El estudio utilizó datos del archivo de Chandra y del XMM-Newton, un telescopio espacial europeo.

Qué significa esto para nuestro lugar en la galaxia

Para las personas en la Tierra, el descubrimiento no cambia el cielo nocturno. Pero para los científicos que intentan entender la estructura y la historia de la Vía Láctea, es una revisión significativa. Saber dónde se encuentran realmente los brazos espirales ayuda a refinar los modelos de cómo se forman las estrellas y cómo evolucionó la galaxia. La investigación fue liderada por astrónomos de la Universidad de Estrasburgo en Francia e involucró a científicos de varios países. Los hallazgos se presentaron en una reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense.

El nuevo mapa de la Vía Láctea no es definitivo. Futuros estudios de rayos X y telescopios más sensibles seguirán refinándolo. Por ahora, la galaxia es un poco más grande y un poco más extraña de lo que sabíamos.

Fuente: NASA

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