La idea de que una cría de serpiente de cascabel es más peligrosa que un adulto es incorrecta. Un nuevo estudio de la Universidad de Loma Linda en Estados Unidos muestra que las serpientes adultas son la verdadera amenaza. Ellas transportan e inyectan mucho más veneno que las jóvenes, y sus mordeduras causan síntomas mucho más graves.
Cómo empezó el mito y por qué se mantuvo
La falsa creencia se remonta al menos a 1967. Los investigadores encontraron que los medios de comunicación de California difundieron ampliamente la afirmación durante las décadas de 1970, 1980 y 1990. Desde el año 2000 hasta 2014, organizaciones de medios en toda América del Norte siguieron repitiéndola. El estudio también encontró que el mito continúa apareciendo en algunas fuentes conocidas hoy en día. Los investigadores dicen que la idea errónea ha llevado a tomar riesgos desinformados por parte de personas que se encuentran con serpientes, miedo injustificado entre las víctimas de mordeduras, e incluso atención médica inapropiada cuando los pacientes o las familias presionan a los médicos.
Lo que realmente dice la ciencia
El investigador principal William Hayes, profesor de biología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Loma Linda, dijo que hay evidencia suficiente que muestra que las crías de serpiente de cascabel pueden controlar la expulsión de su veneno igual que los adultos. Los adultos poseen y liberan mucho más veneno cuando muerden. El estudio fue publicado en la revista Toxins. Hayes enfatizó que cualquier mordedura de serpiente de cascabel es una emergencia médica y requiere atención inmediata. El antídoto es el único tratamiento efectivo.
Por qué esto importa más allá de la mordedura
El mito tiene consecuencias reales para las propias serpientes de cascabel. Las ideas erróneas crean miedo innecesario y a menudo llevan a las personas a dañar o matar a las serpientes. Las serpientes de cascabel juegan un papel importante en sus ecosistemas, y sus poblaciones han disminuido significativamente en muchas partes de Estados Unidos en los últimos años. Los investigadores esperan que corregir este mito de larga data reduzca el pánico y ayude tanto a las personas como a las serpientes.