Dormir entre seis y ocho horas al día podría ralentizar el proceso de envejecimiento, según un gran estudio realizado en Estados Unidos. Los investigadores encontraron que las personas que dormían dentro de ese rango mostraban signos de un envejecimiento biológico más lento en comparación con quienes dormían más o menos.
El punto óptimo del sueño y el envejecimiento
El estudio analizó datos de miles de participantes para examinar la relación entre la duración del sueño y el envejecimiento. Los científicos midieron la edad biológica usando muestras de sangre y otros biomarcadores, en lugar de basarse únicamente en la edad cronológica. Los resultados mostraron que los resultados de salud eran consistentemente mejores entre las personas que dormían aproximadamente de seis a ocho horas al día.
Lo que revelaron los datos sobre los hábitos de sueño
Investigadores de múltiples instituciones en Estados Unidos colaboraron en el proyecto, que se basó en registros de salud a largo plazo e informes de sueño de una gran cohorte de adultos. El estudio tuvo en cuenta factores como la edad, el sexo y las condiciones de salud subyacentes. Las personas que dormían menos de seis horas o más de ocho horas tendían a tener lecturas de edad biológica más altas, lo que sugiere un envejecimiento más rápido a nivel celular.
Las comunidades locales en Estados Unidos han tomado nota porque el sueño es uno de los pocos factores del estilo de vida que las personas pueden controlar directamente. Los hallazgos se suman a un creciente cuerpo de evidencia de que un sueño constante y moderado puede ayudar a preservar la salud con el tiempo.
El estudio no prueba que cambiar los hábitos de sueño revertirá el envejecimiento, pero refuerza la idea de que la duración del sueño es un factor medible vinculado a la rapidez con la que el cuerpo envejece. Tanto para los investigadores como para el público, el mensaje es claro: apuntar a dormir de seis a ocho horas cada noche puede favorecer la salud a largo plazo.