Científicos chinos están cultivando híbridos gigantes de trigo y centeno en el desierto de Gobi, y las plantas son casi el doble del tamaño del trigo normal. El nuevo cultivo, llamado “híbrido de trigo y centeno”, se está probando en suelos arenosos y salados que la mayoría de los agricultores considerarían inútiles.
Un nuevo cultivo criado para el desierto
El híbrido fue desarrollado por investigadores del Instituto de Genética y Biología del Desarrollo de la Academia China de Ciencias. Cruzaron trigo común con un pariente silvestre llamado centeno, una hierba resistente que puede sobrevivir a la sequía y a suelos pobres. El resultado es una planta con tallos gruesos, cabezas de semillas grandes y raíces profundas que pueden alcanzar agua muy por debajo de la superficie del desierto.
Las pruebas de campo se están llevando a cabo en Xinjiang, una vasta región en el oeste de China que incluye grandes extensiones del desierto de Gobi. Los agricultores locales han observado los experimentos con interés porque el híbrido parece prosperar en condiciones donde el trigo común se marchitaría. Las plantas han mostrado una fuerte resistencia a la sal y a la sequedad extrema.
Por qué las comunidades locales están prestando atención
Xinjiang ya es una importante zona productora de grano, pero gran parte de su tierra está amenazada por la desertificación y la salinización del suelo. Para los agricultores de la región, un cultivo que pueda crecer en tierra degradada podría significar la diferencia entre una cosecha y un desierto de polvo. El híbrido también requiere menos riego, una ventaja crítica en un lugar donde el agua escasea.
Los científicos dicen que el híbrido aún no está listo para una siembra generalizada. Todavía están trabajando para estabilizar la genética y mejorar el rendimiento. Pero los primeros resultados han sido lo suficientemente prometedores como para atraer la atención de funcionarios agrícolas de toda China.
Lo que esto significa para la producción de alimentos
China ha estado intentando durante años convertir sus vastos desiertos occidentales en tierras de cultivo. Esfuerzos anteriores han incluido desde riego por goteo hasta enmiendas del suelo, pero la mayoría ha luchado contra el duro entorno. El híbrido de trigo y centeno representa un enfoque diferente: en lugar de cambiar la tierra, cambiar la planta.
Si el híbrido resulta viable a gran escala, podría abrir millones de hectáreas de tierra marginal para la producción de grano. Eso sería un impulso significativo para un país que importa grandes cantidades de trigo cada año. Por ahora, los tallos gigantes que se mecen con el viento del desierto son una señal de lo que podría ser posible.